lunes, 10 de agosto de 2009

Instituto Malbrán (Buenos Aires)


fotografías base de datos de google que no pertenecen a la nota LA NACIÓN.

El incansable trabajo del Malbrán, desde adentro
La llegada inesperada de la gripe A obligó a los empleados del instituto a reorganizarse en forma urgente; cómo se revolucionó el lugar en los días más complejos de proliferación del virus

Por Maia Jastreblansky
Noticias de Información general: Lunes 10 de agosto de 2009 | 09:16 (actualizado a las 09:26)

Por Maia Jastreblansky
De la Redacción de lanacion.com
mjastreblansky@lanacion.com.ar

Tenían todo preparado para una posible llegada de gripe aviaria. Pero la noticia de la aparición del virus de influenza con cepas porcinas, desconocido para el ser humano, los obligó a reorganizarse de forma urgente y a preparar el laboratorio de alta seguridad que nunca habían tenido que utilizar.

El Malbrán es la cabecera de la red nacional de laboratorios del país y el centro de referencia de Argentina en la Organización Mundial de la Salud. El instituto fue el encargado de monitorear la epidemia de gripe A en la Argentina, desde la detección del primer caso durante la primera semana de mayo, hasta el descubrimiento del genoma completo del virus y la actual confirmación de los casos mortales del país.

Elsa Baumeister, jefa del Departamento de virosis respiratorias, relató cómo se vivieron estos días de marchas y contramarchas en el manejo de la enfermedad, en medio de un clima generalizado de paranoia. Tras más de tres meses de largas jornadas de trabajo, sin tomarse fines de semana ni feriados y con un equipo en el que se sumaron más de 300 personas, la científica recordó cómo comenzó este periplo que los dejó exhaustos, aunque felices de haber enfrentado el desafío.

"Cuando la OMS lanzó el alerta y comenzaron a aparecer los primeros datos del virus, enseguida montamos el laboratorio de Alta Seguridad Biológica", contó Baumeister a lanacion.com. Dicho recinto es una reciente adquisición del Malbrán, un enclave hipermoderno en medio de los 38.000 metros cuadrados que ocupa el predio del instituto, donde se distribuyen varios pabellones, algunos de ellos edificados a principios de siglo XX.

La especialista recordó que la primera muestra llegó el feriado del 1 de mayo y correspondía a un viajero de Chubut que venía de México. Tras unos días de cultivo, confirmaron el primer caso de gripe A del país.

"Sabíamos que había llegado, pero no sabíamos si se estaba diseminando en la población", dijo la científica. Durante varios días, el caso chubutense pareció ser el único. "Recién dos semanas después proliferaron los casos en el área metropolitana relacionados con una niña que había viajado con su familia a los Estados Unidos", dijo y recordó así la etapa de propagación en el ámbito escolar que planteó la polémica por la suspensión de clases.

Colapsados. "De un día para el otro pasamos a tener 50 muestras, 60 muestras. Nunca nos vamos a olvidar del 2 de julio: nos llegaron 1200 muestras en un día. Se convirtió en una demanda imposible de responder", dijo Baumeister.

La experta afirmó que durante la epidemia tuvieron que afrontar muchas dificultades: "La pandemia nos sorprendió a todos. En primer lugar debimos mudarnos de emergencia al laboratorio de alta seguridad, porque desconocíamos el comportamiento del virus, su transmisibilidad y su grado de virulencia. Luego, con la proliferación de los casos tuvimos que adoptar una tecnología nueva para hacer el diagnóstico de forma más rápida".

La experta explicó que al ser los únicos que contaban con los métodos de confirmación, todos los casos eran derivados al Malbrán y que hacia mediados de mayo se vieron colapsados de trabajo. "Todo el predio se avocó a este tema. Llegaban muchísimas cajas con muestras, debíamos leer las historias clínicas y volcarlas a una base datos, era una cantidad de trabajo infernal" recordó Baumeister . En este contexto, destacó el trabajo voluntario realizado por cientos de jóvenes de otros laboratorios que prestaron su colaboración.

Decisiones críticas. Baumeister admitió haber padecido algunas de las decisiones tomadas desde el Gobierno para enfrentar la epidemia. Fundamentalmente, consideró que el análisis de casos individuales debió abandonarse mucho antes y sólo concentrarse en los casos graves y fatales.

"Hubiera sido muy importante haber detenido antes el estudio de todos los casos para no generar la saturación del sistema y, además, para no generar tanta alarma en la gente que esperaba su resultado", dijo.

Cuando la demanda de trabajo fue cediendo, en el Malbrán pudieron determinar la secuenciación del genoma completo del virus, una información fundamental para conocer las características de la enfermedad en el país, que fue provista a la OMS.

Baumeister también reconoció que existieron cortocircuitos en el suministro de datos oficiales. "Es verdad hubo algo que no funcionaba bien en la información. Nosotros reportamos resultados de 300 muestras por día y si tuvimos baches fue porque nos quedamos sin reactivos, dejamos desprovistos a los proveedores y había que importar, algo que lleva mucho tiempo", relató sobre los días de mayor demanda.

La médica explicó que recientemente pudieron transferir la capacidad diagnóstica a 18 provincias, aunque siguen evaluando una parte de los casos. "Ahora estamos enviando los resultados que tuvimos ayer a la noche y en general lo que está hecho se entrega. Qué pasa después con los resultados ya no está en nuestras manos", dijo la experta.

Paranoia. Respecto a la paranoia que generó en la población la propagación del virus, Baumeister recordó haber vivido episodios parecidos con el cólera y con el hantavirus, cuyas primeras confirmaciones se realizaron en el Malbrán.

Sin embargo, difícilmente pueda olvidar este año 2009 en el instituto. "Esta vez, teníamos la particularidad de la diseminación rápida de un virus desconocido" dijo la especialista y confesó que fueron días en que se vio alterada la vida de todo el personal tanto a nivel trabajo y como personal.