miércoles, 15 de junio de 2011

Opinión A fondo - Luis Urbiztondo Perdices y Jose Maria Bayas Rodriguez - Lograr un calendario de vacunación único o construir una política de vacunación compartida - JANO.es - ELSEVIER

¿Lograr un calendario de vacunación único o construir una política de vacunación compartida?
Luis Urbiztondo Perdices y José María Bayas Rodríguez
Asociación Española de Vacunología
JANO.es
14 Junio 2011




El pasado 11 de abril, la Asociación Española de Vacunología (AEV) y la Asociación Española de Pediatría (AEP) hicieron pública su posición en el prolongado debate sobre el calendario de vacunación único para el conjunto de España. Partiendo de posturas aparentemente divergentes (la AEV no ha propuesto nunca un calendario de vacunación, mientras que la AEP recomienda cada año un calendario de vacunación para todos los niños y adolescentes que viven en España) las dos sociedades coinciden en la necesidad de intentar abordar este tema en busca de soluciones, asumiendo la realidad de nuestro sistema sanitario y evitando hacer declaraciones retóricas o añadir más críticas carentes del menor espíritu constructivo a las que lamentablemente tanto abundan.

Nuestra propuesta se basa fundamentalmente en el reconocimiento de que la vacunación, además de que puede aportar beneficios individuales a la salud de las personas, transciende este ámbito debido a que su efectividad aumenta cuando es utilizada con una perspectiva poblacional. Por esta razón las estrategias de vacunación deben ser establecidas por las administraciones públicas responsables, sin que esto sea incompatible con la participación de las sociedades científicas involucradas en este campo.

Además, no debe olvidarse que las recomendaciones de vacunación son sumamente dinámicas, por lo que llegar a pactar un calendario único no garantiza acuerdos futuros. Por este motivo se propone la elaboración consensuada de las recomendaciones. Para ello podría ser muy útil la creación de un comité asesor de vacunación a nivel estatal (CAV), lo cual no representa ninguna innovación, ya que está en línea con las recomendaciones de la Organización Mundial de la Salud y es habitual en los países de nuestro entorno socioeconómico, incluidos estados, que como el nuestro, tienen competencias sanitarias muy descentralizadas.

Un foro de estudio y discusión común también puede ser útil para unificar criterios y promover una valoración justa de la utilización de vacunas en comparación con el resto de fármacos e intervenciones sanitarias, que sea proporcionada teniendo en cuenta los problemas de salud abordados, la efectividad para resolverlos, la equidad y el impacto en la salud de la población. Especialmente en una situación económica en la que la asignación de recursos debe seguir criterios de eficiencia, si cabe, aún más estrictos.

En resumen, proponemos fomentar la construcción de una política de vacunaciones común en vez de intentar compatibilizar diferentes decisiones mediante el consenso coyuntural de un calendario vacunal único. A continuación se señalan los aspectos que hemos considerado más destacables del documento de consenso publicado recientemente por ambas sociedades que puede consultarse en las respectivas páginas web (http://www.vacunas.org/es/info-profesionales/noticias/calendario-de-vacunacion-unico-en-espana-posicionde-la-asociacion-espanola-devacunologia-y-de-la-asociacionespanola-de-pediatria)

Pese a la existencia de 19 calendarios oficiales y algunos no oficiales, a la inmensa mayoría de las personas que tienen alguna relación con las vacunas les parecería bien que hubiera un calendario de vacunación único. También es amplio el consenso sobre los motivos: ausencia de razones epidemiológicas de peso que justifi- quen las diferencias entre calendarios y, además, que estas diferencias van contra los criterios de equidad, solidaridad y racionalidad que se deben compartir en todo el sistema nacional de salud.


“La creación de un CAV español podría ser clave para tener un programa de vacunación común que puedan compartir de manera voluntaria todas las CCAA, sin tener que renunciar a sus competencias, y al que se adhieran las sociedades científicas.”


Las administraciones sanitarias conscientes de la conveniencia de converger hacia un calendario de vacunación único, ya establecieron en el año 1996 el calendario del Consejo Interterritorial de Sistema Nacional de Salud (CISNS).

La Asociación Española de Pediatría (AEP) ha sido la sociedad científica que más abiertamente se ha pronunciado sobre la necesidad de un calendario común. Desde hace prácticamente una década ha justificado la propuesta de calendario que hace cada año basándose en argumentos científicos. Algunas otras sociedades científicas realizan periódicamente recomendaciones de vacunación, pero por lo general suelen tener poca repercusión en los medios de comunicación y entre el grueso de profesionales de la medicina. La Asociación Española de Vacunología (AEV) siempre ha mostrado una actitud de colaboración con las administraciones responsables en vacunas, nunca ha realizado propuestas propias de calendario, fundamentalmente con el propósito de no interferir con las recomendaciones oficiales.

La situación de la vacunación en España es buena, pero ya no tenemos la situación envidiable de la que gozábamos unos años atrás. Como en otros países de nuestro entorno sociocultural, las opiniones críticas han ido en aumento en los últimos tiempos. Las diferencias en los calendarios y las quejas de falta de equidad repercuten negativamente en la percepción de la sociedad sobre los programas de vacunación y pueden condicionar actitudes de rechazo que pongan en riesgo la factibilidad de éstos.

Las vacunaciones forman parte de la cartera de servicios de atención primaria del CISNS. Las CCAA son las que ofrecen esta prestación y son competentes para establecer sus calendarios. Las vacunas recomendadas en los calendarios se financian totalmente mediante el sistema sanitario público. El CISNS desde hace años intenta consensuar una política de vacunación convergente en el estado y existen unos criterios pactados sobre la incorporación de nuevas vacunas a los calendarios, la Ponencia de Vacunaciones realiza funciones propias de un comité asesor, pero está constituida únicamente por miembros de las administraciones públicas y supeditada a las decisiones políticas, limitaciones que condicionan la agenda y afectan el ritmo de las decisiones.

Ninguna administración posee todas las competencias relacionadas con la vacunación y no se puede conseguir un calendario de vacunación único salvo que se acuerde y acepte de manera voluntaria por todas ellas. Pero incluso si las administraciones llegaran a establecer un calendario común (ciñéndose estrictamente al calendario del CISNS), no se resolvería lo que probablemente es el principal punto crítico, el hecho de que los profesionales sanitarios que prescriben, aconsejan o realizan la vacunación no siguen únicamente las recomendaciones oficiales sino que también tienen en cuenta otros criterios. El mejor programa de vacunación no es factible, ni puede cumplir sus objetivos, sin la implicación de los profesionales de atención primaria, con un papel destacado de la enfermería, y no consigue la aceptación y la adherencia de la población. Las recomendaciones dispares generan desconfianza y desafección.

La necesidad de un consenso

Dado que las CCAA tienen la competencia para establecer sus propios calendarios y las sociedades científicas son libres de hacer las recomendaciones que estimen convenientes (si están fundamentadas en evidencias científicas), prácticamente la única manera de conseguir el acuerdo es procurar que sea más confortable formar parte del consenso que estar fuera de él. Para conseguir una política de vacunaciones compartida es necesario el compromiso y la participación de todos. Más que en alcanzar acuerdos partiendo de posiciones particulares, la clave está en construirlos tomando las decisiones conjuntamente. Para ello es necesario adoptar una visión pragmática, intentando evitar posiciones retóricas, y es imprescindible una actitud valiente, generosa, sincera y honesta.

La creación de un CAV español puede ser una estrategia idónea de participación de las sociedades científicas interesadas en la vacunación. Un órgano de este tipo podría ser clave para tener un programa de vacunación común que puedan compartir de manera voluntaria todas las CCAA, sin tener que renunciar a sus competencias, y al que se adhieran las sociedades científicas. Dificultaría las actuaciones independientes que pueden obstaculizar el objetivo común, potenciaría la corresponsabilidad y la asunción de prioridades compartida, teniendo en cuenta no sólo los criterios estrictamente científicos sino también los recursos disponibles y el costo-oportunidad de las políticas de vacunación.

El CAV debería mantener el calendario en revisión sistemática, anticipando las necesidades de cambio. También debería ocuparse de otros ámbitos, como las vacunaciones no sistemáticas y las del adulto que igualmente deben de tener criterios comunes. El núcleo inicial de este hipotético CAV lo podría constituir la Ponencia de Vacunaciones, dando cabida a determinadas sociedades científicas como miembros fijos y pudiendo solicitar la participación ocasional cómo miembros invitados de expertos en temas concretos o pedir la colaboración de las agencias de evaluación en caso necesario. Los detalles sobre las formas de participación, la metodología de trabajo, los procedimientos de decisión, el calendario de actividades y demás detalles operativos se escapan del objetivo de estas reflexiones y se deberían establecer sosegadamente. Porque conocemos el inmenso valor de las vacunas, merece la pena creer que es posible conseguirlo.


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