martes, 28 de diciembre de 2010

Espacio sociosanitario: ¿el remedio universal? - DiarioMedico.com

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ESPAÑA
JUAN JOSÉ SOLANO, EX PRESIDENTE DE LA SOCIEDAD ESPAÑOLA DE MEDICINA GERIÁTRICA
Espacio sociosanitario: ¿el remedio universal?

El SNS asume la atención del paciente anciano con pluripatología y dependiente, lo que le supone, según algunos estudios, un coste de 1.500 millones. Pero decidir que la solución se encuentra sólo en el espacio sociosanitario es como dar un salto en el vacío. Reorientar los servicios hospitalarios es imprescindible para ser más eficientes y conseguir mejores resultados. Los geriatras deben liderar esa transformación.



JUAN JOSÉ SOLANO - Martes, 28 de Diciembre de 2010 - Actualizado a las 00:00h.


Son ya algo más de dos décadas de debate recurrente acerca de las alternativas a la hospitalización convencional, a los recursos, espacio o coordinación sociosanitarios. Y con escasos resultados prácticos, ya que las experiencias de desarrollo de este espacio en nuestro país han sido dudosamente eficientes, si no totalmente ineficientes.

Existe en primer lugar un doble problema de definición. ¿Qué es el espacio sociosanitario? ¿Qué tipo de recursos se integran en él? Parece, según las diferentes experiencias de las comunidades autónomas, que el espacio sociosanitario es definido en cada caso después de decidir las soluciones que se consideran adecuadas, de forma que éstas constituyen el espacio sociosanitario (en cada uno de los espacios sociosanitarios puede predominar la atención domiciliaria, la hospitalización de día, la hospitalización de larga o media estancia, la atención residencial…) Es decir, diferentes definiciones en distintos ámbitos. Esto hace difícil concluir sobre su potencial, ya que cada uno de estos componentes puede tener un efecto distinto sobre los problemas a los que nos enfrentamos.

¿Quién es el cliente o paciente sociosanitario? Parece existir un cierto consenso en que se trata de pacientes ancianos, con pluripatología y cierto grado de incapacidad. Es una definición laxa, que nunca he visto concretar hasta hacerla operativa. La incapacidad-dependencia es un continuo. ¿Dónde situamos el punto de corte que hace que un paciente deba ser considerado sociosanitario? A algunos nos da la sensación de que sociosanitarios son todos aquéllos que de algún modo resultan molestos al sistema hospitalario, por razones de coste, de evolución previsible o de ignorancia. Así podría explicarse la enorme dispersión en la tipología de usuarios de estos servicios en distintas áreas geográficas.

A pesar de estas discrepancias, la coincidencia en el diagnóstico de la situación es mayor. Es cierto que en los hospitales se producen ingresos y estancias inadecuados, que condicionan costes elevados y potencialmente evitables. También es cierto que éstos se producen con frecuencia en pacientes ancianos, al igual que la hiperfrecuentación de las consultas de atención primaria. Lo que ocurre es que, a partir de este diagnóstico, establecer que las soluciones pasan por el desarrollo de una nueva red asistencial, decidir a priori que la solución se encuentra en el espacio sociosanitario y que éste tiene la capacidad de suprimir toda la ineficiencia de los servicios hospitalarios y condenar a una franja, como hemos visto, mal definida de la población a una atención de inferior calidad se parece bastante a dar un salto en el vacío. Nadie ha demostrado aún sus beneficios, ni tan siquiera los de aquellos posibles componentes más estudiados (como la gestión de la enfermedad), sobre la población anciana con pluripatología e incapacidad.

* Las soluciones no van a encontrarse sólo fuera del sistema de salud

Tenemos problemas relacionados con la asistencia a esta población. Es cierto. Pero las soluciones no van a encontrarse sólo fuera del sistema de salud. El sistema sanitario, y el sistema hospitalario en particular, debe repensarse, adaptarse a las nuevas necesidades de la población que atiende, evitando ser un factor incapacitante más (la incapacidad relacionada con la hospitalización, sin duda, existe). El problema es también interno, de formación y de orientación de los servicios hospitalarios. La situación exige de nuestros profesionales un buen conocimiento de las relaciones entre enfermedad, hospitalización e incapacidad, de la biología del envejecimiento, de la fisiopatología de la enfermedad crónica, de las manifestaciones especiales de la enfermedad en el anciano, del rendimiento de las pruebas diagnósticas en esta población, del potencial de la valoración geriátrica y la importancia de la selección y la precocidad en la intervención.

Especialistas en Geriatría

La diversificación de los servicios para adaptarse a las distintas fases de la enfermedad es bienvenida. Pero no obtendremos los mejores resultados hasta que no seamos capaces de reorientar los servicios hospitalarios. No olvidemos que, desde el punto de vista científico, las unidades dirigidas a esta población que disponen de mayor evidencia para su desarrollo son las unidades de agudos de Geriatría, que, sin embargo, son habitualmente las menos defendidas. Incluso se plantea adaptar los servicios de urgencias a las necesidades de los ancianos. En este país disponemos de profesionales que pueden pilotar esta transformación. Ellos son los especialistas en Geriatría.
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