sábado, 30 de abril de 2011

El buen samaritano mueve tres riñones · ELPAÍS.com

REPORTAJE
El buen samaritano mueve tres riñones
Un donante altruista inicia el primer proceso de trasplantes en cadena de España - Dos pacientes de Barcelona y uno de Granada se benefician de los órganos
EMILIO DE BENITO - Madrid - 29/04/2011


Un buen samaritano, dos hospitales, tres pacientes pendientes de un trasplante de riñón y las esposas de dos de ellos. Estos ingredientes han dado como resultado el primer trasplante de riñón en cadena que se hace en España y el primero de cualquier tipo en el que se ha utilizado un órgano de un donante altruista. El proceso, realizado el 6 de abril, lo inició un hombre, un sacerdote, al que se le extrajo un riñón en la Fundación Puigvert, según contó el director de la institución, Luis Guirado. En el mismo centro se implantó ese órgano a otro hombre.

Solo con este paso ya se estaría ante una novedad del sistema de trasplantes español, que hasta ahora había hecho trasplantes de vivo solo entre personas relacionadas (familiares o, como mucho, amigos), salvo dos casos de trasplante cruzado: un miembro de una pareja dona un riñón a un miembro de otra, y viceversa. Se dieron dos más. Los seis implicados en esta cadena, tres donantes y tres receptores, están ya fuera de los hospitales.

"Dando, doy más de lo que recibo", dice el buen samaritano en una grabación difundida por el Ministerio de Sanidad. "Ahora me siento más ligero". El sacerdote, que estuvo preso - "por razones administrativas, que no delictivas"- en Latinoamérica, oyó allí hablar del tráfico de órganos, lo que le empujó a tomar la decisión de ofrecerse como donante.

Tras este gesto altruista, la esposa del primer trasplantado cedió a su vez uno de sus riñones. Este órgano fue transportado a Granada, donde lo esperaba un hombre en el hospital Virgen de las Nieves. A cambio, la esposa del paciente granadino donó uno de sus órganos, que voló a Barcelona, relató Antonio Osuna, director del centro andaluz. Ahí se le implantó a una mujer que llevaba tres años y medio a la espera de un órgano de cadáver. "Le tocó la lotería", dijo el responsable de la Organización Nacional de Trasplantes (ONT), Rafael Matesanz, que compareció acompañado de la ministra de Sanidad, Leire Pajín. No solo porque ha recibido un riñón, sino porque los estudios indican que los órganos de donante vivo funcionan mejor que los de cadáver.

El proceso estaba pensado inicialmente para implicar a más personas y más comunidades, señaló Matesanz. Hasta cinco eslabones en la cadena. Lo que sucedió fue que algunos de los candidatos resultaron no ser compatibles, y hubieran interrumpido el proceso, dijo Guirado.

Las dos figuras implicadas -el buen samaritano y el trasplante en cadena- son los últimos avances en estos procesos, destinados a mantener la elevada tasa de donaciones española y a que no aumente la lista de espera, que está alrededor de las 4.500 personas "de una manera estable", dijo Matesanz. Hasta hace poco, España no las había fomentado -sí lo hacían Estados Unidos, Reino Unido y Holanda-, básicamente porque la tasa de donantes de cadáver es la más alta del mundo. Pero, a pesar de este liderazgo, está estancada o en retroceso: en 2010 alcanzaba las 32 por millón de habitantes, el doble que en la UE, pero menos que los 34,4 de 2009, según datos de la ONT.

Esta caída, aunque pequeña, sigue a una década en la que la tasa está estabilizada alrededor de los 34, debido sobre todo al descenso de los donantes por muertes en accidentes de tráfico. Estos han pasado del 43% de los donantes en 1992 al 5,7% en 2010. Y, con ello, se ha producido un paulatino envejecimiento: la edad media actual de los donantes está en 56,7 años (en 1992 era de 34,5). De hecho, Matesanz comentó que este año se habían usado órganos de un fallecido a los 93 años.

35 personas se han ofrecido a donar altruistamente uno de sus riñones -19 de ellas han sido rechazadas por problemas psicológicos (1) y de salud (18). No responden a un perfil claro, según Matesanz. Se trata de un patrón "difuso", dijo: los hay de 16 a 70 años, tanto hombres como mujeres, e incluso alguno de otra religión "que no es la católica", señaló. Los requisitos son, aparte de pasar un chequeo psiquiátrico para asegurarse de que la persona es capaz de decidir, y que un comité ético lo admita, los mismos que para cualquier donante de vivo (solo que hasta ahora se hacían de manera dirigida: de un padre a un hijo, de un hermano a otro, entre cónyuges): no tener factores de riesgo como hipertensión, obesidad, diabetes o litiasis.

La ministra quiso recalcar que, en general, en los casos de donantes de vivo hay más mujeres que hombres. "Dos a uno", matizó Matesanz.

Menos espera si se va acompañado
Si se necesita un riñón, lo mejor es ir acompañado. El interés por fomentar las donaciones de vivo hace que quienes aporten un posible donante (para uno mismo o para otro, en un proceso en cadena como el que se presentó ayer) otorgue ventajas a la hora de ser intervenido.

No se trata de un beneficio menor para el paciente. En España hay unas 4.500 personas que esperan un riñón, y el tiempo de espera ronda los 18 meses. Pero, como explicó ayer el responsable de la Organización Nacional de Trasplantes (ONT), Rafael Matesanz, la situación es mucho mejor para quienes han entrado en los programas de donación cruzada (que un familiar o alguien cercano done un riñón a cambio del que el paciente recibe). De las 62 parejas apuntadas, el 11% de ellas ha salido ya de la lista de espera, dijo el director de la ONT. Cierto es que alguno lo ha hecho porque le ha tocado su turno en la lista de espera general, pero eso no es más que otra ventaja: se tiene acceso a los donantes de ambos programas.

Pero los beneficios no son solo para el enfermo. Lo menos que se puede decir de los donantes de vivo (las personas sanas que ofrecen un riñón) es que el riesgo que tienen en el futuro es "mínimo, por no decir nulo", afirmó Rafael Matesanz. De hecho, con solo las estadísticas en la mano, en EE UU (donde se hizo la primera donación en cadena en 2007) se ha visto que son más longevos. "Pero eso no quiere decir que con un riñón se viva más; es un artefacto estadístico", explica: como los donantes altruistas son estudiados tan a fondo, se elige a los más sanos de los sanos; los que en cualquier caso iban a vivir más
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