miércoles, 31 de agosto de 2011

El Hospital:El sector de dispositivos médicos en Brasil

El Hospital: Información para el desarrollo de los servicios de salud en América Latina

INFLUENZA H5N1, RESURGENCIA, CEPAS MUTANTES: ALERTA - OMS - Main ProMED-mail

INFLUENZA H5N1, RESURGENCIA, CEPAS MUTANTES: ALERTA - OMS
Un comunicado de ProMED-mail
http://www.promedmail.org/
ProMED-mail es un programa de la
Sociedad Internacional de Enfermedades Infecciosas
http://www.isid.org/

Fecha: 30 de agosto, 2011
Fuente: Pueblo en Línea
http://spanish.peopledaily.com.cn/31614/7583376.html  [Editado por J. Torres]

La gripe aviar, una forma potencialmente mortal de influenza que provocó una gran cantidad de casos entre los años 2004 y 2007, puede surgir de nuevo, advirtió el día 29 la Organización de Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO). La FAO pidió "mayor preparación y vigilancia" contra un posible resurgimiento del virus, formalmente conocido como H5N1, abreviación de la Influenza Aviar Altamente Patógena.

La organización dijo que hay señales de que cepas mutantes del virus se han extendido en Asia y quizás en otras partes, y que por ahora es imposible calcular los riesgos para la salud humana.

La FAO informó que el número de brotes de la enfermedad entre aves de corral domésticas y aves silvestres se ha incrementado de 302 en 2008 a 800 en los últimos 12 meses, lo que significa un incremento de 170
por ciento, aunque aún está lejos de su peor nivel de más de 4.000 casos registrados en 2006.

Juan Lubroth, director veterinario de la FAO, comentó que el movimiento de las aves migratorias y el mercado mundial de carne de aves de corral han sido las principales causas de propagación de la enfermedad en meses recientes, y que la tendencia podría continuar.

Las áreas nuevamente afectadas incluyen Israel y los territorios palestinos, Bulgaria, Rumania, Nepal y Mongolia, mientras China y Vietnam han reportado evidencia de nuevas cepas del virus capaces de resistir las vacunas.

El virus ha contagiado a un total de 565 personas desde que apareció por primera vez en el año 2003, provocando 331 muertes y forzando a los gobiernos a sacrificar más de 400 millones de aves de corral domésticas, lo que provocó daños materiales superiores a 20.000 millones de dólares

Comunicado por: Jaime R. Torres torresjaime@cantv.net
-- ProMED-ESP
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PARÁLISIS FLÁCIDA, VACUNA POLIOMIELITIS - PERÚ - Main ProMED-mail

PARÁLISIS FLÁCIDA, VACUNA POLIOMIELITIS - PERÚ



Un comunicado de ProMED-mail
http://www.promedmail.org/
ProMED-mail es un programa de la
Sociedad Internacional de Enfermedades Infecciosas
http://www.isid.org/

Fecha: 30 de agosto, 2011
Fuente: Pueblo en Línea
http://spanish.peopledaily.com.cn/31614/7583376.html
[Editado por J. Torres]

(Minsa) descartó que en el Perú exista un brote de polio, esto ante la parálisis que presentaron cuatro niños que se infectaron [luego de ser] vacunados contra el virus.

Carlos Acosta Saal, titular de la Dirección General de Salud de las Personas de dicho portafolio, precisó que esta enfermedad está erradicada desde 1991 y que Minsa tiene controlado el virus en los cuatro infectados.

"No estamos ante ningún brote epidémico de polio en el país. Es falso que la polio esté regresando; la enfermedad está debidamente controlada y los casos que se han presentado corresponden a casos
excepcionales causados por el virus modificado que se inocula con la vacuna", indicó Acosta Saal.

El especialista recordó que es importante aplicar las vacunas a la población ya que es la única manera de erradicar pandemias y enfermedades contagiosas: "A pesar de que el virus no está circulando en el país, es necesario vacunar a los niños ante las evidencias de la globalización en las que los aviones van y vienen, se han registrado casos de polio salvaje en Brasil y Argentina luego del mundial que hubo en África que es una zona que no ha sido declarada libre de polio".
Comunicado por: Jaime R. Torres
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Los recién nacidos piden ayuda | Noticias | elmundo.es

MORTALIDAD | Informe de la OMS

Los recién nacidos piden ayuda

Una mujer alimenta a su hijo en un centro de Somalia. | Afp Una mujer alimenta a su hijo en un centro de Somalia. | Afp
En el año 2000, dentro del marco de la Declaración del Milenio, los líderes mundiales se comprometieron a que antes de 2015 las cifras de mortalidad infantil se reducirían drásticamente en todo el mundo.
Desde entonces, se han llevado a cabo muchas iniciativas destinadas a bajar el elevado número de niños que siguen muriendo antes de cumplir cinco años, pero, aunque se han logrado progresos, los objetivos siguen estando lejos de alcanzarse.
El fracaso ha sido especialmente llamativo en cuanto a la prevención de la muerte de los recién nacidos, según ha puesto de manifiesto una investigación llevada a cabo por especialistas de la Organización Mundial de la Salud, la ONG Save the Children y la Escuela de Higiene y Medicina Tropical de Londres que publica esta semana la revista 'PLoS Medicine'.
Según sus datos, aunque el número total de muertes ha descendido significativamente, hoy en día la proporción de pequeños que fallecen antes de las cuatro semanas de vida es mayor que en 1990 (las cifras han subido del 37% al 41%).
Esto se debe, según los investigadores, a que se han conseguido grandes progresos en la prevención de muertes no neonatales (a partir del primer mes de vida) a causa de enfermedades infecciosas como la neumonía, la diarrea o el sida.
En cambio, los logros obtenidos con los recién nacidos han sido mucho menos impactantes. En los países menos desarrollados, estos pequeños siguen muriendo a causa de problemas que sí tienen solución en el primer mundo: los partos prematuros, la asfixia en el nacimiento y las infecciones severas, como la neumonía.
Según datos de la investigación, que ha realizado una estimación de las muertes infantiles ocurridas entre 1990 y 2009 en 193 países de todo el mundo, algunas áreas, como muchos países africanos, apenas han logrado progresos en estos años.
"Los logros para reducir el riesgo de mortalidad neonatal en los últimos 20 años han sido lentos, particularmente en las regiones de mayor riesgo", comentan los investigadores, quienes subrayan que "es esperable que esta contribución relativa de las muertes neonatales a la carga total de fallecimientos infantiles siga creciendo en el futuro".
En sus conclusiones, recuerdan que la mayoría de estas muertes podría prevenirse fácilmente y reclaman ayuda internacional para un problema muy localizado.
Según sus datos, de los 3,3 millones de recién nacidos que murieron en 2009 (en 1990 las cifras alcanzaban los 4,6 millones), más de la mitad lo hicieron en tan sólo cinco países: la India, Nigeria, Pakistán, China y la República Democrática del Congo.
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El móvil, una herramienta médica durante las emergencias | Tecnología Médica | elmundo.es

TECNOLOGÍA | Localizar a la gente

El móvil, una herramienta médica durante las emergencias

Una mujer camina con su hijo en brazos en Puerto Príncipe.| Ap Una mujer camina con su hijo en brazos en Puerto Príncipe.| Ap
  • Al seguir las tarjetas SIM se puede saber cuánta gente se está desplazando
En enero de 2010, poco después del terremoto que arrasó Haití, un equipo de especialistas en salud pública del Instituto Karolinska (Suecia) y la Universidad de Columbia (EEUU) se desplazaron a la isla caribeña para colaborar en las tareas de ayuda a los damnificados.
Una de las primeras cosas que constataron sobre el terrero fue que, con miles de desplazados por todo el país, no era sencillo coordinar las tareas de asistencia ni localizar los puntos donde se necesitaba más ayuda.
Al volver a casa pensaron que las cosas habrían sido muy distintas si hubieran tenido la oportunidad de monitorizar los movimientos de la población y conocer en qué áreas se agrupaba un mayor número de afectados. Y, sin perder un minuto, se dispusieron a idear un modelo para conseguirlo en el futuro.
Después de muchas deliberaciones, llegaron a la conclusión de que la tecnología móvil puede ser de mucha ayuda en el manejo de las emergencias. En concreto, partieron de la hipótesis de que la localización de tarjetas SIM que realizan todas las operadoras de móviles puede usarse con efectividad para estimar la magnitud y las tendencias de los movimientos poblacionales.
"Cada vez que una tarjeta SIM hace una llamada, la red graba qué torre ha permitido la conexión. Esa base de datos puede proporcionar la posición geográfica de cada propietario de un móvil", comentan los autores en las páginas de la revista 'PLoS Medicine'.

La investigación

Para comprobar la utilidad de su propuesta, estos investigadores se pusieron en contacto con la mayor operadora móvil de Haití, Digitel, y le pidieron datos de la posición que sus 1,9 millones de usuarios tenían un mes y medio antes de la catástrofe y durante los meses que siguieron al terremoto.
Su análisis puso de manifiesto que alrededor de 200.000 tarjetas SIMS que estaban presentes en Puerto Príncipe el día en que la tierra tembló, habían abandonado la ciudad, uno de los lugares más afectados, en los 19 días posteriores al desastre.
Esta cifra, aseguran los científicos, podría "suponer el movimiento de 630.000 personas", una cifra mucho mayor de la que realizaron las primeras estimaciones y que se asemeja mucho más a los datos que arrojó un estudio realizado varios meses después de que el caos se apoderara del país.
Los investigadores quisieron ir más allá y corroborar si el método podría utilizarse para realizar estimaciones inmediatas. A través de un análisis de los movimientos realizados durante el estallido del brote de cólera que sufrió el país poco después del terremoto, los investigadores concluyeron que la tecnología móvil "puede utilizarse para monitorizar el movimiento de personas en tiempo real durante un brote de una enfermedad infecciosa".
"Esto puede conducir a importantes mejoras en la distribución de asistencia y en la valoración de las necesidades", señalan.
El movimiento de personas después de un desastre, continúan los especialistas, puede aumentar el número de pérdidas humanas, pero en las zonas con un alto uso de la tecnología móvil puede realizarse de forma rápida y efectiva estimaciones de esos desplazamientos que permitan agilizar la ayuda, subrayan.
Pese a todo, tanto estos autores, como los firmantes de un comentario que acompaña al trabajo en la revista científica, reconocen que la técnica tiene algunas limitaciones que es necesario analizar antes de que el método se difunda.
En primer lugar, la tecnología móvil no está disponible en todas las situaciones. Es más, en casos de catástrofe, la red de asistencia se ve a menudo afectada y las comunicaciones no son sencillas.
Por otro lado, habría que estudiar qué ocurre cuando los desplazamientos ocurren entre fronteras –donde los operadores móviles suelen cambiar- y hasta qué punto el conteo de tarjetas SIM puede estar subestimando el número de personas que han abandonado su hogar.
Además, subraya el comentario, también habría que diseñar un rastreo de tarjetas que asegura la privacidad y los derechos legales de las personasEl móvil, una herramienta médica durante las emergencias Tecnología Médica elmundo.es

Fukushima, la prueba de fuego del sistema de salud japonés | Noticias | elmundo.es

ANÁLISIS | Serie en 'The Lancet'

Fukushima, la prueba de fuego del sistema de salud japonés

Un trabajador de la central de Fukushima se refresca.| Ap Un trabajador de la central de Fukushima se refresca.| Ap
  • Se cumplen 50 años desde que Japón adoptara la cobertura sanitaria universal
  • Es el país más longevo y este envejecimiento plantea algunos retos
  • La reforma del sistema debe comenzar por las zonas afectadas por el tsunami
Una triple catástrofe puso en jaque al sistema sanitario japonés. El terremoto de magnitud 9.0 que el 11 de marzo golpeó el área de Tohoku, en el noreste de la isla de Honshu, fue seguido por un devastador tsunami que mató a 12.538 personas y una crisis nuclear en la central de Fukushima que terminó de empeorar una situación ya de por sí muy grave y que ha sido considerada como la peor crisis humanitaria del país tras la II Guerra Mundial. Seis meses después de la tragedia, un número especial de la revista médica 'The Lancet' considera que ha llegado la hora de ver las cosas como una oportunidad para reformar el sistema de salud y renacer de nuevo.
El equipo de Asistencias Médicas de Desastres de Japón, que fue creado tras el terremoto de Kobe en 1995, se puso en acción inmediatamente después de la catástrofe, pero las dimensiones del desastre eran mucho mayores que la de anteriores retos. Según Kazuomi Kario, del departamento de Medicina Cardiovascular de la Universidad de Medicina Jichi, de Yakushiji (Japón), las experiencias previas apuntan a que en los próximos meses, en las zonas devastadas por el terremoto y el tsunami, seguirán aumentando "los trastornos cardiovasculares y los problemas mentales, además de algunas infecciones".
"El terremoto ha alterado el sueño y la dieta de los afectados"
Por si no fuera suficiente, la población del área de Tohoku es de las más envejecidas del país, por lo que la prevalencia de enfermedades como "diabetes e hipertensión es bastante alta". Y, debido al terremoto, también se han visto afectadas "la calidad del sueño, la dieta y la tensión arterial". Pero ahora que ha pasado el tiempo y la normalidad empieza a volver poco a poco, varios expertos coinciden en señalar que "es el momento adecuado para comenzar por Tohoku, que serviría de proyecto piloto, una reforma global del sistema sanitario que aumente la Atención Primaria y la conexión entre pacientes, entre otras cosas".
Uno de los aspectos que deben mejorar, según Kenji Shibuya, del Departamento de Salud Global de la Universidad de Tokio, es la información. "La gestión de la crisis nuclear ha sido caótica y ha puesto de manifiesto la necesidad de reforzar el liderazgo político y de hacer más transparente la toma de decisiones. El Gobierno se dedicó a crear muchos departamentos para distintas tareas qe sólo han contribuido a la ineficacia en la respuesta al desastre, aumentando la confusión y el pánico entre la gente", explica Shibuya.
Este suceso ha destapado "un mecanismo institucional anticuado, caracterizado por relaciones fragmentadas y competitivas entre los diferentes ministerios y organismos, que no responde a los nuevos tiempos ni a las expectativas de la gente. Es hora del cambio". Según su artículo, Japón siempre ha respondido a las catástrofes con reformas. Ocurrió después del terremoto de Kanto de 1923, después de la derrota en la II Guerra Mundial y tras la caída de las bombas atómicas y también tras el terremoto de Kobe, por lo que los analistas señalan que la reciente catástrofe no será una excepción y tendrá un gran impacto en el futuro de Japón.

Un cóctel de dieta y buenas prácticas

Durante los últimos 50 años el mundo ha tenido la vista puesta en Japón, tratando de averiguar por qué sus ciudadanos son los más longevos y de los más sanos. ¿Es la dieta la que esconde el secreto? ¿O quizás el clima y la cultura? Seis artículos publicados en la revista médica dan algunas de las claves. En primer lugar destacan la apuesta de las autoridades japonesas por cuidar la salud. El seguro médico universal (kaihoken) se implantó en el país en 1961, a pesar de que no atravesaba una buena situación económica.
Los japoneses tienen una gran conciencia sanitaria y se realizan chequeos frecuentes
Entre los mayores logros está la rápida reducción de la mortalidad infantil y el aumento de la esperanza de vida. Las mujeres japonesas, por ejemplo, viven una media de 86 años, lo que las sitúa en el primer puesto en el ranking de las más longevas desde 1986. El descenso de la mortalidad se produjo principalmente en dos fases. La primera, entre la II Guerra Mundial y 1960, donde se luchó con éxito contra las enfermedades infecciosas que afectaban a los niños y contra la tuberculosis, para la que se dio tratamiento gratis.
El segundo periodo abarca desde la década de los 60 hasta la actualidad, fase en la que se han combatido la enfermedad isquémica y cerebrovascular gracias a políticas de reducción de la sal en las comidas y a la amplia distribución de antihipertensivos. Y todo ello destinando tan solo el 8,5% del PIB a la sanidad, mucho menos que otros países desarrollados.
Hay costumbres propias de los japoneses que también han contribuido a este éxito sanitario. Como señala en otro trabajo Nayu Ikeda, de la Universidad de Tokio, "los japoneses siempre han prestado mucha atención a la higiene en todos los aspectos de su vida diaria, una actitud que tiene que ver con la cultura, la educación y también con la tradición de purificar cuerpo y mente antes de encontrarse con otros". Además "tienen una amplia conciencia sanitaria y se realizan chequeos médicos frecuentes".
Y, por otro lado, está su dieta, menos grasa que la occidental y con "importantes beneficios nutricionales".

Los retos

Pero no todo es un modelo a seguir. El sistema necesita algunos cambios y las autoridades se enfrentan a retos sanitarios. Entre ellos, el tabaco, que es uno de los vicios más extendidos y aproximadamente el 50% de los hombres jóvenes fuma, y el alto índice de suicidios.
Bajar las altas cifras de fumadores y de suicidios, dos de los retos futuros
Se estima que en 2006 alrededor de tres millones de japoneses habían perdido a un ser querido por culpa del suicidio. Cada año se quitan la vida en el país más de 30.000 ciudadanos y los principales motivos que aducen quienes se suicidan son el desempleo y las deudas, aunque muchas veces detrás se esconden trastornos como la depresión. Los autores de la serie de 'The Lancet' coinciden en que se deben implantar políticas para combatir tanto el tabaquismo como los suicidios.
Asimismo, se debe empezar a planear cómo se hará frente al envejecimiento de la población, tanto desde el punto de vista económico como sanitario y solucionar el problema de la escasez de médicos y de la falta de especialidades. Para el profesor Shibuya los tres retos fundamentales se centran en mantener una buena calidad sanitaria a bajo coste, mantener un compromiso y liderazgo político y valorar el grado de satisfacción de los ciudadanos.
Y, como recuerda otro de los firmantes de los artículos, Rayden Llano, también de la Universidad de Tokio, "en un mundo tan globalizado e interdependiente, Japón debe aprender de otros y, sobre todo, contar su experiencia y sus buenas prácticas a otros países".
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Blood Pressure Measurements at Emergency Department Visits by Adults ► Products - Data Brief - Number 72 - August 2011

NCHS Data Brief

Number 72, August 2011

Blood Pressure Measurements at Emergency Department Visits by Adults: United States, 2007–2008


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Richard W. Niska, M.D., M.P.H., F.A.C.E.P.

Key findings

Data from the National Hospital Ambulatory Medical Care Survey
  • Blood pressure (BP) is severely elevated at 16.3%, and moderately elevated at 27.2%, of hospital emergency department (ED) visits. Severely and moderately elevated BPs are more common at ED visits than at visits to patients' primary care providers in hospital outpatient departments and physician offices.
  • Severely and moderately elevated BPs are more common at ED visits by older age groups and men.
  • Severely elevated BP is more common at ED visits by non-Hispanic black persons (19.7%) than by non-Hispanic white (15.3%) or Hispanic (15.3%) persons.
  • Severely elevated BP is more common at ED visits by Medicare beneficiaries (19.6%) than by those with private insurance (16.3%) or Medicaid (14.1%). Moderately elevated BP is more common at ED visits by uninsured patients than by privately insured patients or Medicaid beneficiaries.
Persistently elevated blood pressure (BP), or hypertension, is a major risk factor for atherosclerotic cardiovascular disease, congestive heart failure, and renal failure. In 2007–2008, 29% of U.S. civilians had hypertension. Only one-half of persons with hypertension had their BP under control, with lower rates for persons aged 18–39 years and Hispanic persons (1). Because elevated BP in the emergency department (ED) may reflect underlying hypertension, the American College of Emergency Physicians recommends that patients with systolic BP greater than 140 mm Hg or diastolic BP greater than 90 mm Hg be referred for follow-up (2). This brief describes the distribution of elevated BP readings in the ED. The data are presented by severity level because the risk of complications increases with the severity of underlying hypertension (3).
Keywords: hypertension, disparities, National Hospital Ambulatory Medical Care Survey, National Ambulatory Medical Care Survey

Elevated BP is more common at visits to EDs than at visits to primary care providers.

Figure 1 is a bar chart showing the prevalence of moderately and severely high blood pressure among adults by provider type (emergency department or primary care provider) for combined years 2007 and 2008.
  • BP is moderately elevated at 27.2% of ED visits and severely elevated at 16.3% of ED visits. Both prevalence estimates are significantly greater than at visits to patients' primary care providers in hospital outpatient departments (OPDs) and physician offices (Figure 1).

Elevated BP is more common at ED visits by older patients and men.

  • The prevalence of severely elevated BP increases significantly for each older age group up to age 65 (Figure 2). There is no significant difference in the prevalence between age groups 65–74 years and 75 years and over.
Figure 2 is a line graph showing the prevalence of moderately and severely high blood pressure among adults by age for combined years 2007 and 2008.
  • The prevalence of moderately elevated BP increases significantly for each older age group up to age 45 years. There are no significant differences among age groups 45–64 years, 65–74 years, and 75 years and over.
  • The prevalences of both moderately elevated (30.8%) and severely elevated (16.9%) BPs are significantly greater at ED visits by men compared with women (Figure 3).
Figure 3 is a bar chart showing the prevalence of moderately and severely high blood pressure among adults by sex for combined years 2007 and 2008.

Severely elevated BP is more common at ED visits by non-Hispanic black persons than by non-Hispanic white or Hispanic persons.

  • Compared with non-Hispanic black persons (19.7%), the age-adjusted prevalence of severely elevated BP was significantly less at ED visits by non-Hispanic white (15.3%) and Hispanic (15.3%) persons (Figure 4).
  • Compared with non-Hispanic white persons, the age-adjusted prevalence of moderately elevated BP was significantly less at ED visits by Asian persons.
Figure 4 is a bar chart showing the prevalence of moderately and severely high blood pressure among adults by race and ethnicity (non-Hispanic white, non-Hispanic black, Hispanic white or black, or Asian) for combined years 2007 and 2008.

Elevated BP is more common at ED visits by Medicare beneficiaries and by uninsured patients.

  • ED visits with Medicare as the primary expected payment source had the highest age-adjusted prevalence of severely elevated BP (19.6%) (Figure 5). The prevalence was significantly less at ED visits by patients with private insurance (16.3%) or Medicaid (14.1%).
  • ED visits with Medicaid as the primary expected payment source had the lowest age-adjusted prevalence of moderately elevated BP (23.7%). The prevalence was significantly greater at ED visits by patients with private insurance (27.7%) and the uninsured (27.3%).
Figure 5 is a bar chart showing the prevalence of moderately and severely high blood pressure among adults by primary expected payment source (private, Medicare, Medicaid, or uninsured) for combined years 2007 and 2008

Summary

This brief shows that elevated BP readings are much more common at visits to the ED than at visits to outpatient primary care providers. Compared with the 27.0% prevalence found at visits to primary care providers, the combined visit prevalence of severely and moderately elevated BP in EDs is about 43.5%. Disproportionately affected subgroups include patients who are older, male, non-Hispanic black, Medicare beneficiaries, or uninsured.

One reason that elevated BP may be observed more frequently in the ED than at visits to primary care providers is that adults in less than optimal general health are more likely to use the ED than those in good health (4). Two national objectives related to prevention of heart disease and stroke are (a) to reduce the proportion of adults with hypertension and (b) to increase the proportion of adults with hypertension whose BP is under control (5). ED visits could provide opportunities to address elevated BP through patient education, initial treatment, and referral to primary care as deemed clinically appropriate.

Definitions

BP levels: The BP abstracted into the ED Patient Record Form is the first BP reading to be recorded in the medical record for that visit. BP measurements were classified hierarchically starting with the more severely elevated measurement, followed by moderately elevated, mildly elevated, and not elevated, based on the criteria of the Seventh Joint National Committee (JNC–7) (3). BP was subdivided into four levels, which are summarized here for completeness. The current analysis concentrated on severely and moderately elevated BPs.
  • Severely elevated. Systolic 160 mm Hg or above or diastolic 100 mm Hg or above, corresponding to the JNC–7 stage 2 hypertension category.
  • Moderately elevated. Systolic 140–159 mm Hg or diastolic 90–99 mm Hg, corresponding to the JNC–7 stage 1 hypertension category.
  • Mildly elevated. Systolic 120–139 mm Hg or diastolic 80–89 mm Hg, corresponding to the JNC–7 prehypertension category.
  • Not elevated. Systolic less than 120 mm Hg and diastolic less than 80 mm Hg (recorded as P, PALP, DOPP, or DOPPLER, or left blank) (6).
About 4.2% of ED visits and 8.9% of primary care provider visits had no systolic BP recorded. These visits were deleted from the analysis.
Race and ethnicity: Race and Hispanic ethnicity are abstracted from the ED medical record and converted into a single combined variable that includes non-Hispanic white, non-Hispanic black, Hispanic white or black, Asian, Native Hawaiian or other Pacific Islander, American Indian or Alaska Native, and two or more races. National Hospital Ambulatory Medical Care Survey (NHAMCS) race data were missing for 14.9% of ED visits in 2007 and 16.0% in 2008. Ethnicity data were missing for 24.9% of ED visits in 2007 and 27.7% in 2008. Missing values were imputed for both race and Hispanic ethnicity. In this analysis, visits by Native Hawaiian or other Pacific Islander, American Indian or Alaska Native, and multiracial patients—together accounting for 1.6% of the sample—were not presented because of small sample sizes.

Primary expected payment source: Payment type is abstracted from the ED medical record to include private insurance, Medicare, Medicaid, uninsured (self-pay, no charge, or charity), and other (worker's compensation or other). Dual Medicare-Medicaid beneficiaries were recoded as Medicare. In this analysis, other (4.4%) and unknown (6.4%) payment sources were not presented.

Primary care provider: Visits at which the provider responded positively to a question asking whether he or she (office-based physician or community health center provider) or the facility (OPD) was the patient's primary care provider.

Data sources and methods

All estimates are from the 2007 and 2008 NHAMCS ED visit files and, for comparison, from the NHAMCS OPD and National Ambulatory Medical Care Survey (NAMCS) physician office files. Both NHAMCS and NAMCS are conducted by the Centers for Disease Control and Prevention's (CDC) National Center for Health Statistics (NCHS). NHAMCS is an annual, nationally representative survey of visits to nonfederal general and short-stay hospital EDs and OPDs. NAMCS is an annual, nationally representative survey of visits to nonfederal office-based physicians in the United States. The NAMCS sample contains a separate stratum of community health centers that includes physicians and nonphysician clinicians. More details about NHAMCS and NAMCS methodologies are available elsewhere (7–9).

Analyses were restricted to visits by patients aged 18 and over. Estimates for race and ethnicity and for primary payment sources were adjusted for the five age groups defined in this report.

Statistical differences between BP categories and the independent variables were analyzed using SUDAAN 9.1 (10) to account for the multistage sampling design. Significance was defined at the 0.05 level. Determination of statistical significance was based on the two-tailed t test. The Bonferroni procedure was used to establish the critical value for statistically significant differences based on the number of possible comparisons within a particular variable of interest. All differences noted in this report were statistically significant. Differences not mentioned in the text may or may not be statistically significant. Although data for the "other" and "unknown" categories are presented in the figures, these data were not included in the statistical comparisons. To assess the effect of increasing age on the prevalences of severely and moderately elevated BP, a Cochran-Mantel-Haenszel test of trend was performed in SUDAAN 9.1.

About the author

Richard Niska is an emergency physician and epidemiologist with the Centers for Disease Control and Prevention's National Center for Health Statistics, Division of Health Care Statistics.

References

  1. Egan BM, Zhao Y, Axon RN. U.S. trends in prevalence, awareness, treatment, and control of hypertension, 1988–2008. JAMA 303(20):2043–50. 2010.
  2. Decker WW, Godwin SA, Hess EP, Lenamond CC, Jagoda AS; American College of Emergency Physicians Clinical Policies Subcommittee (Writing Committee) on Asymptomatic Hypertension in the ED. Clinical policy: Critical issues in the evaluation and management of adult patients with asymptomatic hypertension in the emergency department. Ann Emerg Med 47(3):237–49. 2006.
  3. Chobanian AV, Bakris GL, Black HR, Cushman WC, Green LA , Izzo JL Jr, et al. Seventh report of the Joint National Committee on Prevention, Detection, Evaluation, and Treatment of High Blood Pressure. Hypertension. 42(6):1206–52. 2003.
  4. Garcia TC, Bernstein AB, Bush MA. Emergency department visitors and visits: Who used the emergency room in 2007? Adobe PDF file [PDF - 555 KB]. NCHS data brief, no 38. Hyattsville, MD: National Center for Health Statistics. 2010.
  5. U.S. Department of Health and Human Services. Healthy People 2020 topics and objectives: Heart disease and strokeExternal Web Site Icon. HDS–5.1 and HDS–12.
  6. McCaig LF, Burt CW. National Hospital Ambulatory Medical Care Survey: 2001 emergency department summary Adobe PDF file [PDF - 1.4 MB] . Advance Data from Vital and Health Statistics; no. 335. Hyattsville, MD: National Center for Health Statistics. 2003.
  7. National Center for Health Statistics. 2008 National Ambulatory Medical Care Survey. Public-use data file documentation. Hyattsville, MD. 2010.
  8. National Center for Health Statistics. Community health center data from the 2006–2008 National Ambulatory Medical Care Survey. Public-use data file documentation. Hyattsville, MD. Forthcoming.
  9. National Center for Health Statistics. 2008 National Hospital Ambulatory Medical Care Survey. Public-use data file documentation. Hyattsville, MD. 2010.
  10. SUDAAN, release 9.2 [computer software]. Research Triangle Park, NC: RTI International. 2009.

Suggested citation

Niska RW. Blood pressure measurements at emergency department visits by adults: United States, 2007–2008. NCHS data brief, no 72. Hyattsville, MD: National Center for Health Statistics. 2011.

Copyright information

All material appearing in this report is in the public domain and may be reproduced or copied without permission; citation as to source, however, is appreciated.

National Center for Health Statistics

Edward J. Sondik, Ph.D., Director
Jennifer H. Madans, Ph.D., Associate Director for Science
Division of Health Care Statistics
Jane E. Sisk, Ph.D., Director
Products - Data Brief - Number 72 - August 2011