jueves, 5 de julio de 2018

El mercado antialérgico para niños vuelve a estornudar

El mercado antialérgico para niños vuelve a estornudar

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El mercado antialérgico para niños vuelve a estornudar

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El mercado respiratorio, cuya parte principal va destinada a tratar los procesos alérgicos, experimentó hasta febrero de 2018 un retroceso en ventas en tres de sus cinco principales clases terapéuticas. Un fenómeno detallado a continuación, gracias a los datos aportados por la multinacional IQVIA.
Con las ansiadas lluvias, esta primavera también han llegado las tozudas astenias y alergias. Mientras las primeras conllevan generalmente irritabilidad, cansancio, somnolencia o cefaleas, entre otros síntomas, las alergias traen su equipaje en forma de picor de ojos, estornudos y desgana general. Para evitarlo, los médicos disponen de un amplio arsenal terapéutico. Aunque, como han podido con­firmar los pediatras, neumólogos y alergólogos a lo largo de los últimos 10 años, se han disparado los procesos alérgicos en el mundo desarrollado. Una nueva realidad sufrida en mayor medida por los niños en España, de los cuales un 30% ya puede ser considerado alérgico. Con el agravante de que estas patologías son cada vez más frecuentes y duraderas. De forma que, junto al posible componente hereditario, cobran fuerza otros factores como los ambientales y culturales; tales como el exceso de higiene, la introducción prematura de alimentos en la dieta o el abandono de la lactancia materna antes de los seis meses.
Picores y reacciones anafilácticas
Se habla de alergia cuando aparece una reacción desproporcionada por parte del sistema inmunitario, ante la aparición de alérgenos, tales como polen, ácaros, insectos, ciertos medicamentos o determinados alimentos, entre otros. Ante esta presencia, el cuerpo experimenta síntomas que van del picor, o urticaria, a la muy seria reacción anafi­láctica, que en ocasiones puede ser fatal. Situación esta última que llevó a la doctora Victoria Cardonajefa de Alergología del Hospital Vall d´Hebron de Barcelona y coordinadora del Comité de Anafilaxia de la Asociación Mundial para la Alergia (WAO), a recomendar que se adopten medidas en los viajes en avión, tales como el transporte de broncodilatadores e inyecciones de adrenalina. Dado que, en situaciones de este tipo, dentro de una aeronave en vuelo, puede haber fallecimientos si no se actúa con rapidez.
Una vez que aparecen las alergias, duran años o la vida al completo, aunque en niños pueden desaparecer con el crecimiento. No obstante, la tendencia confi­rmada en la última década ofrece un incremento de niños alérgicos a gramíneas, olivo, ciprés, salsola, plátano de sombra y parietaria. Con una tasa de alérgicos urbanos al plátano de sombra, por ejemplo, que supera el 40%. En España un 30% de la población total ya es alérgica, lo que equivale a 16 millones de personas. De los cuales la mitad, ocho millones de personas, son alérgicas a pólenes de plantas.
Polen, polución y cambio climático
En palabras del doctor Ángel Moralpresidente del Comité de Aerobiología de la Sociedad Española de Alergología e Inmunología Clínica (SEAIC), la primavera de 2018 es de una intensidad moderada en polen, con 4.000-6.000 granos/m3, siendo la unidad de medida el grano de esta sustancia vegetal por metro cúbico registrado. A ello ayudaron las bajas temperaturas del invierno, que favorecen el enraizamiento de las gramíneas salvajes y los cereales, además de las constantes lluvias de los últimos meses. Como se ha informado, las especies que han aumentado su potencial alergénica son las gramíneas, que han pasado en los últimos años del 35% al 74%; la arizónica, que lo hizo del 9% al 23%; el plátano de sombra y la salsola, que subieron del 7% al 14%; y el olivo, que aumentó del 30% al 52%. Existiendo también plantas de especial incidencia en la periferia territorial, como la palmera en vertientes levantinas (Elche) y el abedul en Galicia. En coincidencia con incrementos agudizados por la contaminación y el cambio climático que altera los ciclos de polinización de las plantas. La aludida contaminación, producida por la calefacción y los motores diesel, motiva que el polen genere proteínas de estrés para su defensa que potencian la respuesta alérgica en las personas susceptibles. Esto explica que se den más alergias en zonas urbanas que en las rurales, a pesar de registrarse inferiores concentraciones de polen en las ciudades que en el campo.
Provocar la inmunización
También es conocimiento ­firme que la inmunoterapia, o vacunación antialérgica, es una herramienta terapéutica muy potente. En niños, se usa para reducir la sensibilidad a los alérgenos transportados por el aire. Mediante inyecciones, se modi­fica el sistema inmune con objeto de mitigar alergias respiratorias al polen, los ácaros de polvo y los mohos exteriores. Para ello, se inyectan dosis incrementales con extractos del alérgeno. Se empieza con una o dos inyecciones por semana, para luego espaciarse a dos, tres y cuatro semanas. El máximo de alérgeno se administra después de 6-12 meses, dentro de un programa preventivo y terapéutico que puede durar entre tres y cinco años. Una vez concluido dicho ciclo, casi siempre se logra el control de los síntomas, no siendo frecuente su reaparición.
Como explicó recientemente el presidente de la SEAIC, el doctor Joaquín Sastre"la inmunoterapia es el único tratamiento capaz de modi­ficar la evolución natural de la patología alérgica, además de reducir los costes totales en salud derivados de ella". Por un lado, a­firmó, "reduce los gastos directos de los actos médicos en un 40%, mientras que contrae el gasto farmacéutico dedicado al control de los síntomas en un 30%". Así mismo, en la otra vertiente farmacoeconómica, reduce los gastos indirectos, tales como la pérdida de productividad laboral en el adulto y la bajada en la calidad de vida de niños y mayores. Sin salir de la vía inyectable de administración, y en fechas recientes, Mepolizumab (Nucala) ha demostrado su conveniencia de uso con otros medicamentos a la hora de prevenir jadeos, di­ficultades respiratorias, opresión de pecho y tos, en niños mayores de 12 años con asma sin control efectivo con la medicación convencional o biológica. Mepolizumab es un anticuerpo monoclonal que bloquea la proteína interleucina-5 al unirse a ella, con una mani­fiesta reducción en el número de eosinó­filos. No obstante, los especialistas advierten que no debe usarse esta terapia ante ataques repentinos de asma.
Así mismo, aunque la inmunoterapia se muestra e­ caz en alergias debidas a epitelio de gatos y, probablemente también de perros, los inmunólogos son partidarios de que los niños alérgicos a estos animales de compañía eviten la convivencia con ellos o su proximidad.
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por  Publimas Digital s.l.

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