sábado, 28 de febrero de 2009

La receta de quién es?

PROFESIÓN MÉDICA
España
¿Farmacéuticos realizando historias clínicas y diagnosticando a sus clientes?
JANO.es · 25 Febrero 2009 11:06

La OMC denuncia lo que considera un atentado contra la seguridad de los pacientes


La Organización Médica Colegial (OMC) ha alertado del riesgo de la denominada ‘atención farmacéutica’, que está propiciando que haya farmacéuticos que “haciendo el papel de médico y de farmacéutico al mismo tiempo”, están realizando sus propias historias clínicas y diagnósticos de los clientes que acuden a sus establecimientos.

En este sentido, y según recoge la organización en el último número de su Revista OMC, la realidad ha ido “más lejos aún”, denunciando casos en los que el farmacéutico incluso dirige cartas a los médicos correspondientes indicándoles cuál debe ser el tratamiento correcto que, en su opinión, debería prescribirse.

Como informan en un comunicado, el farmacéutico debe tener un papel “activo y responsable” en todo lo relacionado con el medicamento, pero “siempre en colaboración con el médico y bajo la supervisión de éste en cuanto a la prescripción y control del tratamiento de sus pacientes”.

Sin embargo, advierten que si la denominada “atención farmacéutica” –considerada por muchos, recuerda la OMC, como la solución universal para los problemas del Sistema Nacional de Salud– consiste en casos como el presente, se creará “un escenario de confusionismo” en el que, además, “se está atentando contra la seguridad de los pacientes, para cuyo diagnóstico y tratamiento sólo están capacitados aquellos que cursan la carrera de Medicina”.


Enfrentamiento de competencias

La propuesta conocida como “Atención Farmacéutica” es un conjunto de actuaciones asistenciales del farmacéutico en su ejercicio profesional, pero cuyo desarrollo es muy controvertido por cuanto entraña riesgos, al asignar al farmacéutico la realización de unas actividades de difícil justificación mediante propuestas que pueden constituir actos que se enfrentan directamente con la competencia exclusiva del médico. Y muy especialmente al romper la vieja regla, respetada hasta ahora, de que “el que prescribe no debe dispensar y el que dispensa no debe prescribir”, muy útil para evitar mezclar intereses y conflictos de valores.

La solución a los problemas relacionados con los medicamentos pasa por mejorar las condiciones en las que se realiza el acto médico, entre las que destaca el tiempo empleado para cada paciente y la formación continuada con acreditación periódica de la competencia.

NOTA DEL BLOG: concluye el mes de febrero de 2009 y España debate una cuestión de tono no menor. Seguramente cada quien tiene su opinión con mayor o menor validez y vigencia. Más allá de ello quiero compartir mi visión la que seguramente despertará adhesiones tanto como discrepancias y polémicas.
Transitamos hoy una invasión de roles, esencialmente producto de los huecos (temibles) producidos desde hace una década en la gestión en salud pública, cuyas consecuencias estamos apreciando ahora.
Al tiempo que dichos huecos se iban multiplicando los espacios eran ocupados por simple desplazamiento de los roles incumplidos o deficientemente cumplidos.
No es bueno.
Aparece como imprudente y antojadizo.
Las soluciones sustentadas en el atropello son aún peores.
Sin embargo, todo guarda su causa y también su efecto.
Hoy estamos parados en una irrealidad que todo el mundo asume como buena cuando en verdad dista de serlo.
La formación médica es deficiente, tanto como lo es la farmacéutica y la bioquímica.
No entraré en los detalles de las deficiencias porque no es el objeto de mi comentario.
Me referiré específicamente a la farmacología del año 2009 donde ninguna de las tres profesiones medulares de las ciencias médicas (medicina, bioquímica y farmacia) manejan el conocimiento y tampoco la información que hacen al fondo de la cuestión.
Las moléculas que se producen y comercializan hoy poco tienen que ver con aquello que proveen los libros, otrora referentes y paradigmáticos. Desconocer este abismo (ya no hueco) es muy peligroso porque cualquiera de las profesiones puede proceder de buena fe prescindiendo de documentos de investigación que muestran grises significativos que no se publican en ninguna parte y quedan como fondo "documental" del R&D (Research and Development) sin que nadie atienda y mucho menos confiera importancia objetiva o lateral a las cuestiones expresadas allí.
Los farmacéuticos conocen de química farmacéutica pero no de correlatividad clínica y eso los excluye o debiera hacerlo de la discusión.
Sin embargo los médicos, por carencias propias del volumen de conocimientos que demanda la temática, tampoco están preparados para comprender linealmente y mucho menos con perspectivas, los efectos metabólico-endocrinos de moléculas de pasos múltiples como la cuasi totalidad de las liberadas a la comercialización desde fines de los noventa a la fecha.
Eso no se estudia ni forma parte de la currícula de grado y tampoco del posgrado en casi ningún lugar del mundo.
Tiene un sentido, cuando más limites... menos podrán escalar las gradas del conocimiento y mayores serán las distancias a recorrer en resguardo de una patente (sin contar las inversiones).
El brutal y dramático avance registrado por las ciencias médicas en los últimos 8/9 años amerita un cambio y éste se hace inevitable, más allá de las resistencias, las incomprensiones, las conveniencias, los antojos y las discreciones...
¿Entonces?... la realidad indica que hay cosas que deben cambiar.
La prescripción hoy debería limitarse por semento terapéutico (clase ATC) y especialidad médica ya que los conocimientos específicos e inherentes a cada especialidad son limitativos y limitantes así como excluyentes. Por otra parte el volumen de información por cada molécula es de tan envergadura que un médico demandaría varias vidas (>1) para poder simplemente leer y otras tantas (>1) para digerir, y más aún para metabolizar el conocimiento adquirido sin perder de vista que una vez alcanzado un nivel óptimo del mismo, éste estaría desactualizado (nuevos avances mediante) y habría que comenzar nuevamente el proceso.
Quién maneja neurología con precisión está lejos de la psiquiatría y éste a su vez lo está de la gastroenterología. Siempre habrá líneas de corte así como diagonales pero el conocimiento hoy debería conducirse en función de la especialidad lo que a su vez calificaría en función a la experiencia clínica adquirida.
Como se ve, el tema es conflictivo pero no carente de significancia.
Amerita de consenso práctico y de integridad ética a los fundamentos de las ciencias. De no ser así, nos atamos al discurso en protección a, de y por los nichos profesionales pero de tanto ver el árbol nos perdemos la integridad del bosque.
Cerasale. Febrero 2009

5 comentarios:

Silvano Baztán dijo...

¡Hola, Víctor! Toda la exposición que haces en la entrada rezuma verdad, según mi modesto criterio.

Las diversas Ciencias (Farmacología, Medicina, Bioquímica, por referirme sólo a los profesionales que describes) han perdido su faceta artística.

El médico ha perdido su faceta de acompañante del enfermo para pasar a ser un mero seguidor de protocolos...

El farmacéutico ha perdido su arte de compositor de un remedio terapéutico personalizado, para pasar a ser un mero expendedor de fármacos precintados... (ya me gustaría ver la cara de la mayoría de médicos, yo estaría incluido, a la hora de tener que confeccionar una receta a la antigua usanza, describiendo los diferentes principios activos en su proporción adecuada para la confección del remedio personal del enfermo de turno; y la cara de los farmacéuticos al recibir en su botica semejante 'receta'...).

El bioquímico (y no puedo dar ni buena ni mala fe de ello porque no conozco a ninguno personalmente) intuyo que ha perdido su arte de sacar de las diferentes sustancias 'el oro del plomo', como hacían los antiguos alquimistas, en relación con su propio proceso de crecimiento espiritual...

¿Cómo salir de ésta?, preguntarás... Mi opción es la simplicidad. Y tal simplicidad, desde mi óptica de médico (sanador, facilitador o como se quiera denominarme) no es restringirme a una parcela corporal en la que puedo ser un gran especialista (eso me suena a los Reinos de Taifas, que ayudaron a desmembrar y debilitar la fuerza de los últimos tiempos de la época árabe en España).

Se pierde la perspectiva del ser humano en su conjunto. Y lo que hace falta ahora, según mi criterio y mi experiencia, es CONECTAR CON, COMPRENDER, AYUDAR a la persona aquejada de una enfermedad. Ser un mediador, un facilitador del reequilibrio de su cuerpo, pero también de su persona, aportándole una serie de puntos de referencia que le sirvan para que él mismo encuentre su camino, acepte y se responsabilice de su propio proceso y se sane.

Para esa misión no podemos entrar en el meollo de una ATP-asa, de un leucotrieno..., porque fijándonos en ese árbol perdemos la perspectiva del bosque. Es ese bosque el que nos da la visión de lo que está pasando en la vida de esa persona, de cómo están sus árboles, sus troncos, sus ramas, sus hojas, su circulación de savia...

Yo sólo puedo aportar lo que yo vivo y percibo en las personas con las que comparto mi perspectiva. El entresijo de hormonas, neurotransmisores, enzimas, linfocitos, células tisulares varias, 'feed-backs'..., todo ello se modifica según la persona afronte, viva la vida que se le ofrece enfrente de su nariz.

Puedo ser ampliamente criticado por el paradigma científico imperante..., y así lo asumo; pero mi deber como médico es divulgar que la Medicina no se tiene que contentar con seguir el camino delirantemente técnico en el que está transitando en la actualidad, con los visos mercantilistas y de lucha de poder en los que cae, sino acercarse a la realidad del Ser de cada una de las personas que consultan por la presencia del mayor dolor que se puede sufrir: la compañía del miedo.

Salud para ti y los tuyos.

Carla dijo...

Que buena entrada, estoy de acuerdo con vos, creo que, lo resunis perfectamente cuando decis: "Transitamos hoy una invasión de roles, esencialmente producto de los huecos (temibles) producidos desde hace una década en la gestión en salud pública, cuyas consecuencias estamos apreciando ahora."
Saludos!

salud equitativa dijo...

Silvano, querido amigo, describes con genialidad mi sentimiento y algo que suelo expresar en conferencias y clases del posgrado. Estamos llenos de nanoconocimiento y mucho más de nano información pero la medicina personalizada que promueven las potencias del conocimiento patentado han quebrado el vínculo médico - paciente sumergiendo a la profesión en un "bono de ocasión". Lamentable por cierto. Hoy ya nadie sabría desarrollar una fórmula, una nomenclatura química, y mucho menos evaluar los efectos individuales en el metabolismo endocrino de cada uno de sus componentes. Mal. Cuando nos alejamos de los principios del conocimiento, se pierde la ética y cuando ella se desconoce ya no hay ciencias. Te mando un abrazo, agradeciendo semejante entrada. Sigo pensando que las ciencias deben estar imbuidas por el arte. Víctor

salud equitativa dijo...

Carla: gracias por tu presencia. Expreso mi sentir sobre un tema que conozco en detalles y me halagas con tu comentario. Un abrazo andino. Víctor

salud equitativa dijo...

PROMETO A TODOS QUE VOLVEREMOS PRONTO SOBRE EL TEMA...