miércoles, 26 de noviembre de 2014

“Nuestras organizaciones tienen que evolucionar, descentralizarse y ser menos verticales” :: El Médico Interactivo :: “Nuestras organizaciones tienen que evolucionar, descentralizarse y ser menos verticales”

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“Nuestras organizaciones tienen que evolucionar, descentralizarse y ser menos verticales”





Noviembre de 2014

El presidente de la Sociedad Española de Patología Digestiva (SEPD) y vicepresidente de FACME, Fernando Carballo, ha concedido una entrevista a EL MÉDICO

La Sociedad Española de Patología Digestiva está llevando a cabo una transformación de su modelo. Dispone de una estructura profesionalizada, pequeña en número pero excelente en calidad y resultados que hacen que tenga lo que el en mundo de la empresa se conoce como  inteligencia de negocio. Sus retos son adaptarse a las necesidades que se están planteando y trabajar de forma conjunta con otras sociedades científicas. Para eso, FACME es el marco adecuado.
¿Cuáles son los grandes retos de la especialidad en los próximos cinco años?
La Medicina del aparato digestivo se ocupa de múltiples e importante problemas de salud. Las enfermedades digestivas son altamente prevalentes y representan una importante parte de la carga asistencial en cualquiera de los niveles, sea atención primaria o atención hospitalaria, y dentro de esta última en cualquier tipo de complejidad. Conjuga una gran riqueza en su vertiente de aproximación clínica a los problemas del paciente con su resolución mediante técnicas. Precisamente su amplitud, la prevalencia de las enfermedades de las que se ocupa, complejidad y desarrollo técnico han llevado a un excelente desarrollo específico de determinadas áreas de conocimiento dentro de la especialidad. Sin embargo, su peso específico como especialidad conjunta se ha resentido con esta fragmentación. A la especialidad de aparato digestivo le corresponde un alto nivel de influencia dentro del sistema sanitario y en este momento uno de nuestros grandes retos es identificar decididamente la misión e interés común de todos los especialistas de digestivo sin perder la riqueza de la profundización en el conocimiento específico de áreas como la hepatología, la endoscopia, o dentro de la gastroenterología emergentes grupos de trabajo como puede ser el de la enfermedad inflamatoria intestinal.
¿Qué papel tienen las sociedades científicas para asumir esos retos?
Este reto, digamos intrínseco a la dinámica evolutiva de la especialidad, se acrecienta si se contempla el de las sociedades científicas (SSCC) en general. Las SSCC, en tanto que garantes del conocimiento científico-técnico, han pasado de ser meras facilitadoras del progreso del conocimiento específico propio de cada especialidad a convertirse además en el vehículo mediante el que los profesionales podemos contribuir a la tan apuntada necesidad de garantizar la sostenibilidad del sistema nacional de salud. Por todo ello, el macro-reto de digestivo en este momento es hacer ver su fortaleza y aportar su valía ante todos los interlocutores y grupos de interés con los que se relaciona. Desde la Sociedad Española de Patología Digestiva (SEPD), en tanto que sociedad que representa formalmente al conjunto de la especialidad, venimos gestionando este reto con clara conciencia de su trascendencia y urgencia.
¿Qué medidas ha tomado la SEPD para conseguir los objetivos marcados?
Hemos realizado una profunda transformación de nuestro modelo. Disponemos de una estructura profesionalizada, pequeña en número pero excelente en calidad y resultados que nos están permitiendo tener un equivalente a lo que se conoce como inteligencia de negocio en el mundo las empresas. Es un camino difícil, que vamos allanando gracias al liderazgo de nuestro director general, Ricardo Burón, pero ya percibimos que esta especial sinergia que se consigue entre una dirección estratégica de perfil técnico y la dirección científica tradicional de una sociedad es una potentísima herramienta de progreso. La clave es la identificación conjunta y leal de una misión y una visión asumida como leitmotiv del trabajo de cada día. En cualquier caso, confiamos que el sentido común, la generosidad y sobre todo una imprescindible visión estratégica nos lleve a todos los especialistas de digestivo a ser capaces de trabajar como una piña en el todo de todos sin merma de reconocer y apoyar la parte específica en la que unos u otros podamos estar desarrollándonos como especialistas.
Con respecto a los países de nuestro entorno, ¿cómo es el nivel de formación de los especialistas españoles?
El nivel de formación de los especialistas españoles de aparato digestivo es bueno. Nuestro sistema MIR viene aportando un modelo estable de formación, que aunque probablemente necesita reformas garantiza una magnífica base de partida. Una vez conseguido este nivel garantizamos, como otras especialidades ya que digestivo no es excepción sino norma, un adecuado progreso en las capacidades y habilidades de los profesionales gracias a nuestra excelente red de hospitales, de forma que resulta posible ir cubriendo el abanico de necesidades que nuestro modelo de asistencia sanitaria necesita. No creo en absoluto que tengamos que envidiar como conjunto el nivel de cualquiera de los países de nuestro entorno
¿Qué actividades lleva a cabo la SEPD para potenciar la formación y la excelencia de la práctica clínica?
La SEPD se define como una organización que gestiona el conocimiento específico que corresponde a la especialidad del aparato digestivo. Gestionar el conocimiento implica generarlo mediante investigación, difundirlo mediante formación y aplicarlo de manera excelente en la práctica clínica. Desde la perspectiva de la difusión del conocimiento creemos en la fuerza de la comunicación como herramienta estructurada, especialmente dirigida a la educación sanitaria. En la formación profesional creemos en programas multiplataforma y multi-entrada que permitan un desarrollo profesional continuo. En cuanto a la aplicación del conocimiento es un objetivo programático de la SEPD el contribuir a alcanzar la excelencia en nuestra práctica clínica, facilitando el acceso al conocimiento, su síntesis y crítica, aplicándolo en un entorno ético para la mejor toma de decisiones. Es por ello que su comité de excelencia clínica tiene como misión contribuir a la difusión y uso de recursos disponibles, así como a la adquisición de conocimiento y habilidades, en línea con el objetivo de impulsar y evaluar actividades y programas dirigidos a la mejora de la práctica clínica en la especialidad del aparato digestivo, tanto en la vertiente de la optimización de la toma de decisiones individuales y organizativas, como en la del uso adecuado de la tecnología sanitaria.
Y más específicamente en formación...
En formación contamos con una sólida plataforma formativa que viene atendiendo a miles de alumnos con un extenso programa de actividades presenciales, semipresenciales y a distancia. Estamos migrando del típico modelo formativo basado solo en reuniones o congresos, a otro que se desarrolla de manera sostenida a lo largo de todo el año, aprovechando, eso sí, nuestra Semana de las Enfermedades Digestivas (SED), nuestro congreso anual, como referente de ciclo, pero no como experiencia docente aislada.
¿Cómo se traslada la formación a la excelencia clínica?
En cuanto a excelencia clínica intentamos apoyar constantemente la mejora de las tomas de decisiones aportando herramientas transversales, básicamente de incorporación crítica de conocimiento, generando posicionamientos, gestionado procesos de asesoría y consulta y también programas de mejora de la gestión clínica, en tanto optimización organizativa dirigida a obtener resultados de calidad de manera eficiente.
¿Cómo se pueden integrar los retos que quiere asumir su especialidad dentro del Sistema Nacional de Salud en la situación que atraviesa?
Ya hemos comentado que el fortalecimiento de la especialidad no es tanto un elemento de autoafirmación, o complacencia, como una necesidad para responder a este tipo de retos. Estamos comprometidos completamente con la sostenibilidad del SNS. En este contexto la SEPD ha hecho una firme apuesta por jugar el partido en plena compenetración con la estrategia que representa la Federación de Asociaciones Científico Médicas Españolas (FACME). Tres son las grandes líneas de trabajo de FACME: gestión clínica, acreditación y representatividad. Estas grandes líneas se corresponden con esfuerzos que está desarrollando activamente la SEPD. En los últimos cuatro años hemos ido consolidando un grupo de trabajo constituido por responsables de servicios de digestivo con el que actualmente estamos desarrollando un ambicioso programa dirigido a una gestión eficiente de los procesos, base de cualquier gestión clínica centrada en el paciente y dirigida a resultados medibles. Ya hemos comentado la importancia que concedemos a los perfiles competenciales profesionales, que junto con las estándares estructurales y de funcionamiento, son la base de un modelo asistencial acreditable. Y desde luego consideramos que la SEPD, como el resto de SSCC, debe ser considerada interlocutor obligado en todos los aspectos científico-técnicos que afecten a la atención sanitaria relacionada con la especialidad.
¿Qué papel tienen las unidades de gestión clínica en este panorama?
Fundamental. Una Unidad de Gestión Clínica (UGC) no es más, ni menos, que una estructura organizativa que está dotada de autonomía para tomar decisiones no solo respecto a las decisiones clínicas sino también de las de gestión de recursos. Implica transferir responsabilidad a los clínicos en tanto se les dota de esa autonomía. Lógicamente los objetivos, si hablamos de UGC dentro del SNS, siguen siendo estrictamente de promoción de la salud. La idea es ser eficientes en la microgestión para superar la insuficiente aproximación que se deriva de aplicar simplemente contenciones presupuestarias. Este ajuste duro sólo lleva a la contracción de las prestaciones, pero no a la selección de actividades que generen selectivamente mayor valor en salud. Esta es la idea: hacer lo que se deba hacer, no hacer aquello que no se deba hacer, y lo que se deba hacer gestionarlo de una manera correcta, con calidad y con costes ajustados.
Usted dirige Unidad de Gestión Clínica de Digestivo del Hospital de la Arrixaca, la única autorizada en el mapa sanitario regional, ¿nos puede detallar su experiencia?
Agridulce. Muy gratificante como experiencia personal y colectiva, pero muy limitada con respecto a la posibilidad de introducir de verdad este estándar en nuestro actual modelo sanitario. Sinceramente creo que nuestras organizaciones tienen que evolucionar, descentralizarse, ser menos verticales y perder el miedo a que los profesionales tengan capacidad real de gestión. Es un contrasentido que se nos dote de una casi ilimitada capacidad de decisión clínica y que al tiempo, para hacer intentar hacer eficientes esas decisiones, se opte por el dirigismo. Esta es una manera ineficiente de predicar la eficiencia. Y que conste que no estoy hablando de Murcia en particular, sino de una experiencia colectiva que es vox populi entre los profesionales.
¿Cuáles son los logros más importantes conseguidos?
Digamos que a nivel local haber identificado tres grandes líneas de trabajo: la capacidad de gestionar la demanda propia, la introducción de los costes reales en los procesos y, ahora, el esfuerzo de dotarnos de verdaderos indicadores de resultados. Otro importantísimo es la integración entre niveles y estamentos. Por el momento, en nuestra unidad trabajamos coordinadamente enfermería y Medicina. Pero es ineludible dar el salto ya a una gestión integrada con atención primaria e incluso ser ambiciosos desde el principio y trabajar en la integración socio-sanitaria.
¿Qué queda por hacer?
Mucho; casi todo de lo que de verdad podría cambiar el panorama. Es triste observar como las limitaciones de nuestro modelo organizativo tradicional es la mayor barrera para implantar procesos asistenciales centrados verdaderamente en las necesidades de los ciudadanos. Éstas no entienden de política ni de intereses profesionales. Los políticos, los gestores, los profesionales sanitarios y no sanitarios estamos al servicio de esos ciudadanos y, por tanto, deberíamos ponernos a la tarea sin más condicionante que el mejor diseño posible de la atención sanitaria. Lo que queda por hacer es creernos, todos, empezando por los políticos y terminando por el profesional que se aplica en cualquier tarea clínica o de apoyo, que nuestra misión es solo una y que por lo tanto no cabe ningún tipo de compartimento estanco. Es imposible salvar esta situación de carencia de recursos desde solo una perspectiva. Es imposible llegar a puerto solo con decisiones políticas o solo con decisiones directivas. La participación profesional es imprescindible, pero no como un mantra que a fuerza de repetirse vaya a generar una realidad inexistente. Es el modelo organizativo el que debe construirse de esta forma: orientada a resultados con valor en salud con una gestión eficiente en los macro, meso y micro. En este nivel no es factible nada coherente sin generar un espacio de responsabilidad y autonomía clínica.
¿Esta forma de gestión es la solución a muchos de los actuales problemas del Sistema Nacional de Salud?
Lo sería, en gran medida, en tanto permitiría implantar de manera generalizada soluciones largamente y repetidamente anunciadas en los diferentes y, en muchos casos, excelentes análisis en los que se aborda la sostenibilidad del SNS. Digamos, y no quiero ser pesimista, que falta por vencer dos grandes barreras: la convicción política de confiar en la capacidad del propio SNS para solventar sus problemas y conseguir que los gestores sanitarios al tiempo que reclamen y consigan de los políticos una mayor autonomía sean capaces de hacer lo propio con los clínicos.
¿Cómo se integran los objetivos de su sociedad con FACME?
Ya hemos comentado que SEPD no solo apuesta sino que trabaja activamente dentro de FACME. Y no solo porque digestivo tenga el honor de haber aportado una persona a la vicepresidencia de FACME, sino porque, como también hemos apuntado, hay una identificación  en tanto a aplicar las líneas maestras de FACME dentro de la especialidad de aparato digestivo y una decidida vocación de contribuir a la tarea de FACME desde la SEPD.
¿Cómo ve la formación de los profesionales sanitarios para asumir la gestión clínica de sus unidades?
Los profesionales sanitarios han demostrado siempre un alto nivel de interés y responsabilidad dirigido a adquirir los conocimientos y habilidades necesarias para desarrollar su trabajo. Hoy es casi unánime la idea de que este tipo de formación en gestión clínica debe formar parte de nuestro bagaje. Lo importante es que esté diseñada con mentalidad clínica y dirigida a clínicos que mantengan estrictamente su vinculación clínica tras la formación.
A este respecto, ¿tienen en marcha algún plan de formación?
La SEPD ya ha empezado, como apuntábamos antes, un desarrollo dirigido a la gestión eficiente de procesos, en colaboración con la Sociedad Española de Calidad Asistencial (SECA). Y en este sentido, la gestión sanitaria y clínica es también objetivo de otras diferentes iniciativas tanto formativo como de investigación y desarrollo. Además estamos impacientes por podernos incorporar como especialidad en una próxima edición al Máster de Dirección de Unidades Clínicas impartido por el Instituto para la Mejora de la Asistencia Sanitaria (IMAS) en convenio con la Universidad de Murcia. IMAS es una fundación que orienta su actividad a facilitar las experiencias de gestión clínica en colaboración con las SSCC y por tanto también con FACME. Es por ello que tanto FACME como la propia SEPD tiene convenios vigentes con esta fundación.
¿Cuál es la respuesta por parte del profesional?
Extraordinaria. Los clínicos perciben inmediatamente como valioso aquello que saben está diseñado en el entorno clínico y orientado a la práctica clínica. En nuestra experiencia interna está siendo así, con alto grado de participación e interacción y en la colectiva del mencionado master cabe sencillamente calificar la respuesta de excepcional; matrículas agotadas en su primera edición, a pesar de que su número fue de 300 alumnos, por clínicos de alto nivel, con una tasa de cumplimentación del master del 90 por ciento y niveles de satisfacción igualmente excepcionales. Y eso a pesar de que en la primera edición, por diseño, el máster solo aceptó  especialistas vinculados a la Sociedad Española de Medicina Interna (SEMI), la Sociedad Española de Cardiología (SEC) y la Sociedad Española de Neumología y Cirugía Torácica (SEPAR).
Su especialidad, ¿es activa en este proceso de gestión clínica?
Sin duda, cada vez más como se ha señalado de manera reiterada. Es uno de nuestros ejes estratégicos y ya hemos descrito las principales acciones que estamos desarrollando.
¿Es necesario establecer acuerdos de colaboración con otras especialidades para trabajar en esta línea?
Sí, sin duda. La mejor y más sólida alianza es la que representa FACME. Es el mejor escenario posible para el fortalecimiento mutuo en la promoción de la gestión clínica. De hecho es la vía para obtener reconocimiento institucional para este movimiento, en gran medida reforzado tras los acuerdos firmados por el Foro de la Profesión Médica y el Ministerio de Sanidad, Servicios Sociales e Igualdad. Pero también, tomando como ejemplo a la SEPD, vamos creando red con acuerdos, convenios y colaboraciones con otras sociedades no incluidas en FACME, por su perfil transversal, como la antes mencionada SECA o desarrollos operativos de alto nivel y calidad como los derivados de los convenios con IMAS.
¿Cuál es el papel de FACME en el proceso de coordinación?
FACME representa un logro que se genera en el momento más oportuno. Pero no lo hace por casualidad. La pre-existencia de FACME, como federación que agrupa a las especialidades reconocidas, es la base estructural que ha facilitado un reconocimiento mutuo de las diferentes sociedades. El reconocimiento es decidir que la unión va a permitir conseguir lo que cada sociedad por separado no podría, dada su especificidad. Por tanto FACME es y será el elemento cardinal de coordinación en tanto se mantenga su actual espíritu que es ser verdaderamente una federación de todos y para todos, en la que la Junta solo gestiona los intereses de todos. Esta concepción de poder colectivo aplicado al cambio, y no a los intereses de parte, es la que legitima las tareas de todos aquellos, individuos y sociedades que estamos convencidos de la importancia de esta trayectoria.

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