lunes, 5 de septiembre de 2011

"No siempre los éxitos científicos suponen avances" - DiarioMedico.com

LA ÉTICA URGE TAMBIÉN EN LA INVESTIGACIÓN

"No siempre los éxitos científicos suponen avances"

Rafael Navarro Valls considera que los éxitos científicos "no siempre suponen un avance. A veces son el inicio del camino hacia atrás".
A.S.L.   |  05/09/2011 00:00

Rafael Navarro Valls
 
-¿La objeción de conciencia se respeta escrupulosamente en España?
-Depende del ámbito en que se aplica. El Gobierno central es restrictivo en este punto. En él se da una paradoja: hace declaraciones globales de perseguir objetivos éticos en la labor ejecutiva, pero ante manifestaciones éticas tan evidentes como son las objeciones de conciencia, reacciona a la contra. Más coherente ha sido el poder judicial, aunque en este campo aún falta la madurez jurídica necesaria de parte de los jueces para sacar todas las consecuencias que se desprenden de la Constitución española en materia de tutela de los derechos humanos.

-¿Cree que el Gobierno entiende que la ampliación de la Ley del Aborto es discutible?
-En temas como el aborto y las leyes que lo protegen suelo hablar de la "mala conciencia del poder". Las leyes de aborto o de eutanasia arrastran tras de sí una fuerte polémica social. Consciente de ello, el legislador suele incluir cláusulas de conciencia en esas mismas leyes que las permiten. Es decir, el propio poder político establece permisiones legales de objeciones de conciencia, fruto de su propia inseguridad al gobernar, o si se quiere, fruto de su mala conciencia.
  • Las conciencias de los médicos del futuro aparecerán condicionadas por una praxis que se impone por su propia sabiduría
-La sociedad cambia y los médicos del futuro están hoy en la universidad. ¿Tendrá el médico de mañana la misma conciencia que el médico del pasado? ¿Es posible que el avance tecnológico ciegue a buena parte de los profesionales sanitarios poniendo la utilidad por encima de la conciencia?
-No suele haber cortes radicales en la historia: los hechos del pasado repercuten en las reacciones de hoy y en los planteamientos de mañana. Me da la impresión de que es probablemente la clase médica la que tiene raíces más profundas en materia de conciencia. Durante veinte siglos, la medicina occidental y de los países árabes ha estado dominada por la tradición ética que se remonta hasta el juramento de Hipócrates. Su actualización en la declaración de Ginebra de septiembre de 1948 no ha cambiado sustancialmente el contenido de las obligaciones éticas de los médicos. Parece que las conciencias de los médicos del futuro aparecerán condicionadas por una praxis médica que se impone por su propia sabiduría.

-La genética abre nuevos campos para la salud, pero conlleva muchas implicaciones éticas, legales y sociales. ¿Hasta qué punto debe relegarse el éxito científico?
-Poco después de la explosión de las primeras bombas atómicas sobre Japón, Oppenheimer le decía a Truman: "Señor presidente, tengo las manos manchadas de sangre". Era un éxito científico que su propio artífice repudiaba. El 7 de septiembre de 2000 el Parlamento Europeo aprobó una resolución en la que, además de reprobar la decisión del Reino Unido de autorizar la clonación de embriones humanos con finalidad terapéutica, solicitó a la ONU que prohibiera universalmente clonar seres humanos en cualquier fase de su formación y desarrollo. Días después, la Asociación Estadounidense para el Avance de la Ciencia -la mayor federación de científicos del mundo y editora de Science- recomendaba, por razones bioéticas y científicas, una mayor reflexión sobre las investigaciones que impliquen modificación hereditaria de los genes del ser humano. No siempre los aparentes éxitos científicos suponen avances. A veces suponen iniciar un camino hacia atrás.

-¿Sería bueno para la sociedad aprobar una ley de objeción de conciencia?
-Portugal y Perú acaban de incluir una declaración general de protección de las objeciones de conciencia en sus recientes leyes de libertad religiosa. Otros países como Holanda, Canadá y Estados Unidos, por ejemplo, muestran una acusada sensibilidad hacia los derechos de los objetores cuando se basan en serios motivos de conciencia. En España, su protección, fuera de la del servicio militar y la del aborto, queda en manos de la jurisprudencia, que últimamente no ha mostrado demasiada sensibilidad. Una ley general que amparara las objeciones de conciencia, con los naturales límites que todo derecho humano comporta, podría ser interesante como desarrollo del artículo 16 de la Constitución española, que implícitamente la tutela en su generalidad mediante los derechos de libertad de conciencia y libertad religiosa.

HISTORIA CLÍNICA

En un mundo de todólogos, opinar con conocimiento de causa se ha convertido casi una práctica en peligro de extinción cada vez más valorada. Rafael Navarro Valls es un pensador hiperactivo con una producción científica compulsiva. Pocos catedráticos de Derecho se han centrado tanto como él en los derechos olvidados en el sótano de los debates sociales. Él cogió el fusil para golpear con la conciencia y buscar las triquiñuelas de la injusticia en el lugar más sagrado de los hombres en un país en el que, por ejemplo, "antes de 2010 éramos, junto con Suecia, el único país europeo sin ley de objeción de conciencia al aborto". Mientras el Tribunal Constitucional analiza la polémica ley abanderada por la ex ministra Bibiana Aído, él se posiciona con los médicos para decir que la cláusula sobre objeción en esta norma es "tímida, restrictiva y criticada". Navarro Valls no es un destructor masivo. Habla por él y por muchos, pero habla con mucha jurisprudencia detrás de cada palabra. Nada de justicias selectivas en un país en el que los tribunales entierran su fama de independencia. Martillo de la libertad de espíritu en el ejercicio profesional y social, es también un enamorado de Estados Unidos que ha seguido de cerca la reforma sanitaria liderada por Barack Obama. Piensa que "todo lo que sea acercarse a un sistema de cobertura universal de los gastos sanitarios es positivo". Ahora habrá que ver si la cobertura universal para los objetores no es un privilegio en España, sino un derecho fundamental.

EN POCAS PALABRAS




-¿Qué titular sobre salud le gustaría ver pronto en los medios?
Se descubre la vacuna contra el cáncer.
-¿Alguna vez se le pasó por la cabeza estudiar Medicina?
Sí. De hecho, siempre he pensado que la profesión de médico es la que contempla mayor carga de solidaridad.
-Una propuesta sanitaria para que se incluya en los programas electorales en todos los partidos políticos... Duplicar el presupuesto de sanidad, con especial atención a los gastos de investigación sobre enfermedades cardiovasculares y tumorales.
-¿Su granito de arena para lograr el Pacto de Estado por la Sanidad?
Dedicaré un tiempo a escribir un buen artículo sobre el tema.
-¿La enfermedad de la sociedad española?
Una cierta anemia producida en su torrente circulatorio por la disminución alarmante de defensas en materia de valores.
-¿Y su gran arsenal terapéutico?
Sus profundas raíces cristianas.
-¿Su diagnóstico y tratamiento de la crisis económica, social y de valores que sufre el país...?
El diagnóstico queda hecho en las respuestas previas. Partiendo de la base de que una persona con convicciones equivale a mil que sólo tengan intereses, el tratamiento implica un esfuerzo conjunto para aumentar su número en la sociedad.
-¿Su médico de referencia?
Sería injusto citar a uno solo. Son varios los que tengo ahora mismo en la cabeza y a los que estoy muy agradecido.
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