lunes, 10 de octubre de 2016

Un CMBD de valor incalculable... pero no este año - DiarioMedico.com

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Un CMBD de valor incalculable... pero no este año

El paso de CIE-9 a CIE-10 está lastrando el registro de información, pero la exhaustividad del nuevo código permitirá afinar mucho la gestión.
Rosalía Sierra | rsierra@diariomedico.com   |  10/10/2016 00:00
 
 

El paso de CIE-9 a CIE-10
Autor: DM
La Organización Mundial de la Salud publicó en 1992 la décima edición de su clasificación internacional de enfermedades, CIE-10. Mucho más exhaustiva que su predecesora, su utilidad y complejidad dificultó su implantación hasta el punto de que Estados Unidos llegó a barajar desecharlo y saltar directamente del CIE-9 al CIE-11. En España, tras varias dudas y retrasos, finalmente el Consejo Interterritorial del Sistema Nacional de Salud fijó, en 2013, el uno de enero de 2016 como fecha para su entrada en vigor. Desde entonces, trae de cabeza a codificadores, documentalistas, gestores e incluso profesionales.
El sistema con el que se está trabajando es el CIE-10-ES, un modelo traducido al español y que integra la codificación de diagnósticos y procedimientos.
Sus ventajas son muchas, ya que incorpora terminología clínica actualizada, incluye más conceptos clínicos y aumenta la especificidad de la codificación, así como la estandarización de la terminología utilizada en la definición de los procedimientos diagnósticos y terapéuticos.
  • Según las estimaciones, el volumen de codificación de los hospitales españoles está en torno a la mitad de lo que era habitual en esta época del año
Tiene estructura alfanumérica, con nuevos capítulos y características, y reestructura enfermedades. Tanto, que el número de diagnósticos posibles ha pasado de unos 13.000 con CIE-9 a más de 68.000 con el actual sistema, y el de procedimientos, de 3.000 a 72.000.
"El cambio ha sido muy grande; tras años preparándonos, la realidad nos ha enseñado el lado oscuro de la codificación", reconoce a Diario Médico Alfonso Martínez Reina, presidente de la Sociedad Española de Documentación Médica (Sedom).
El mayor problema, a su juicio, es que "se pensó que no iba a costar demasiado, y ahora nos encontramos con que los ritmos de productividad han bajado mucho". Según las estimaciones que baraja la Sedom, el volumen de codificación de los hospitales españoles "debe de estar en torno a la mitad" de lo que era habitual en esta época del año.
Conjunto Mínimo Básico de Datos
Este retraso no es una simple cuestión de almacenamiento de datos:  el proceso de codificación de los informes de alta de los hospitales da como resultado el Conjunto Mínimo Básico de Datos (CMBD), herramienta cuya explotación permite, cuando menos, conocer la morbimortalidad de la población y el volumen de actividad de los centros y, cuando más, ajustar la casuística y la complejidad de un hospital mediante grupos relacionados de diagnóstico (GRD) y, en función de su peso, calcular la financiación que un centro necesita.
De hecho, según explica Martínez Reina, "toda la nueva planificación sanitaria, incluyendo la de atención primaria, se basa en la carga de morbilidad, y ésta no se puede calcular sin CMBD". Y, a estas alturas del año, "aún no sabemos cuándo lo vamos a acabar". El presidente de Sedom, no obstante, se muestra optimista y no fecha más allá de principios de 2017 la finalización del CMBD de este año, aunque, "posiblemente, la calidad de la información no sea del todo buena".
Explotación Habrá que aguantar un año de transición (o dos) para normalizar la situación y poder disfrutar "de mucha información que tenemos que analizar cómo explotar". A su juicio, la nueva clasificación, unida a los renovados APR-GRD -que incluyen nuevas variables como el grado de gravedad del proceso y el riesgo de mortalidad-, "tienen una potencia increíble como fuente de información, pero tienen el problema de que son muy sensibles a la calidad de la codificación".
  • Posiblemente, el CMBD no se demorará mucho en tiempo, pero "la calidad de la información no será del todo buena", segun el presidente de la Sedom
Por ello, la mayor parte de los servicios de salud han optado por reforzar las plantillas del área de documentación, una solución parcial "porque los refuerzos no siempre llegan con la formación necesaria, y es necesario dársela". 
Con todas estas dificultades y retos, el estado de la cuestión en el SNS es desigual. Algunas regiones, como Cataluña, han optado directamente por no empezar aún a trabajar con CIE-10, dado que el caso catalán es peculiar: "La financiación de los centros es realmente por GRD, por lo que han preferido esperar a ver cómo la nueva clasificación influye en la complejidad de los hospitales y en su presupuesto", según Martínez Reina.
Por su parte, el País Vasco, aunque realizó una labor preparatoria en cuanto a formación y adaptación de los sistemas muy importante, prefiere no precipitarse: "No tenemos una idea clara de cómo van las cosas. Nos costará varios meses saber", explican fuentes del Departamento de Salud.
En general, las regiones avanzan "como se puede. Es complejo, y un salto cualitativo enorme", según reconoce Lorenzo Echeverría, del Servicio de Documentación Clínica y Archivo del Hospital San Pedro, de Logroño, y representante de La Rioja en el Comité Técnico del CMBD del Ministerio.
  • Este año, la calidad del dato se resentirá, pero, según los expertos, el cambio ayudará a mejorar los registros y afinar los pesos de la actividad, que podrían cambiar
En su caso, la información que es preciso procesar no es demasiada por el pequeño tamaño de la región -sólo tiene dos hospitales de agudos, San Pedro y Calahorra-, pero "los recursos son acordes al tamaño". Por ello, La Rioja ha optado por reducir el volumen de codificación, ciñéndose prácticamente a los procesos exigidos en el Real Decreto 69/2015, que regula el Registro de Actividad de Atención Sanitaria Especializada, aunque "intentamos que la complejidad no se escape, porque los cambios en el peso de los nuevos GRD puede influir en la gestión". 
A pesar de todo, La Rioja tiene registrada toda la información del primer semestre del año, y confía en no retrasarse mucho para terminar el proceso. No obstante, "costará mucho alcanzar la calidad absoluta en la codificación que habíamos logrado con CIE-9", según Germán Romero, representante de Cantabria en el comité ministerial. 
En su región, "ya tenemos codificada entre el 60 y el 90 por ciento de la información, según hospitales, y se tiende a introducir todos los datos, no sólo los mínimos, pero es un sobreesfuerzo y se nota en el rendimiento de los codificadores".
ProductividadAsí, según un estudio realizado por la compañía tecnológica Phoenix Health Systems basado en la experiencia de Canadá, la productividad de los documentalistas cae hasta el 47 por ciento durante los primeros meses de transición, y no supera el 81 por ciento durante el primer año.
Además, ", aunque se intente llegar al cien por cien, antes codificábamos más, pero preferimos dedicar más tiempo a hacer bien lo que es imperativo que hacerlo todo regular".
Romero reconoce que, "al menos este año, la calidad del dato se resentirá", pero confía en que el cambio "ayude a mejorar los registros y afinar los pesos de la actividad, que seguro que cambiarán".
Con el 65 por ciento codificado "y creciendo", Madrid se muestra más optimista: "Estábamos preparados para el cambio, con formación básica y avanzada de los profesionales para aprovechar las mejoras que supone el CIE-10", explica María Luz de los Mártires, gerente asistencial de Atención Hospitalaria de la Consejería de Sanidad madrileña. 
En su opinión, la clave está en "tomar decisiones sabiendo que va a haber dificultades, no debemos ser ilusos", y se muestra segura de que "no se va a perder información: a finales de año estará todo listo, aunque el impacto del cambio en el registro de actividad y los GRD no se verá hasta más adelante".