lunes, 10 de octubre de 2016

Hacia un modelo europeo de evaluación de tecnologías - DiarioMedico.com

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TECNOLOGÍAS SANITARIAS

Hacia un modelo europeo de evaluación de tecnologías

El ISCIII participa en la definición antes de 2020 de un sistema común de valoración de tecnologías sanitarias.
Laura G. Ibañes. Madrid | laura.gutierrez@diariomedico.com   |  10/10/2016 00:00
 
 

Iñaki Imaz
Iñaki Imaz, investigador del ISCIII, coordinará la participación de España en la red europea de evaluación. (Jose Luis Pindado)
Hace tan sólo unos días que el Instituto de Salud Carlos III anunció, tras una reunión de los integrantes de la red europea, que la Comisión Europea dotará con 20 millones de euros una iniciativa para definir, de aquí a 2020, un mecanismo científico y técnico permanente de colaboración europea entre las agencias de evaluación de tecnologías sanitarias de todos los países implicados.
Aun cuando ya en 2004 la Comisión Europea advirtió de la necesidad urgente de crear un modelo sostenible de red de evaluación de tecnologías sanitarias en Europa, que dio lugar a laRed europea de agencias de tecnologías sanitarias (EUnetHTA), es evidente que más de una década después todavía queda mucho por hacer.
Iñaki Imaz, investigador del Instituto de Salud Carlos III y responsable del paquete de trabajo que lidera España dentro de la nueva iniciativa europea para definir un modelo europeo de evaluación de tecnologías, explica que "se lleva años trabajando en red, intentando no duplicar evaluaciones, compartiendo métodos, haciendo trabajos conjuntos, pero el problema surge luego al trasladar los resultados de la evaluación a la dinámica nacional de cada país. Hay que pensar que el modelo actual es voluntario en todos los sentidos".
Imaz descarta señalar ya qué tipo de modelo -más o menos voluntario para los países- defenderá España, "porque se trata precisamente de definir ese tipo de modelo de aquí a 2020 y luego los países deberán pronunciarse sobre él" a través de la HTA Network (la red de Estados miembros, no la de agencias de evaluación de tecnologías), pero sí tiene claro que"hay que avanzar más" respecto a la situación actual.
Entre las opciones posibles cabrían, grosso modo, dos modelos: la continuidad del sistema actual, en el que los países pueden adoptar o no voluntariamente el resultado de una evaluación aun cuando hayan acordado un modelo de evaluación común en sus métodos, y el que forzaría al reconocimiento mutuo obligatorio de las evaluaciones adoptadas por parte de los Estados miembros (en un sistema semejante, por ejemplo, al de evaluación de fármacos en la Agencia Europea del Medicamento).
Y dentro de este último modelo, obligatorio para los países, las opciones son muchas; desdeincluir en el reconocimiento mutuo de las evaluaciones sólo cuestiones de efectividad y seguridad de la tecnología o los medicamentos hasta ir mucho más allá y compartir un mismo criterio para las evaluaciones en aspectos legales, éticos o económicos.
Sobre esta última cuestión, Imaz descarta ya que la iniciativa europea llegue hasta el punto de poner precio al año de vida ajustado a calidad (AVAC), una cuestión siempre polémica: "Poner precio al AVAC es útil, claro está, pero no es imprescindible para definir un modelo común de evaluación de tecnologías sanitarias y en la iniciativa que estamos poniendo en marcha no se va a llegar a ese punto, entre otras cuestiones, porque la mayoría de países no han fijado un precio para el AVAC". Se trata, en definitiva, por tanto, de estandarizar los métodos para la evaluación "que son especialmente complejos en lo que se refiere a todas las tecnologías que no son medicamentos, en los cribados, los dispositivos médicos, etc".
Comoquiera que sea, hasta 2020 no se espera tener un modelo definitivo consensuado entre países. Entretanto, la iniciativa contará con la participación de 77 instituciones de la Unión Europea, junto con 21 organizaciones asociadas. En el caso de España esta participación se desarrollará a través de la Agencia de Evaluación de Tecnologías Sanitarias (AETS) del Instituto de Salud Carlos III y contará también con la participación de la Agencia de Calidad y Evaluación Sanitaria de Cataluña (Aquas). España se encargará además, dentro de los siete paquetes de trabajo que se han definido para trazar el modelo, del destinado a difundir los resultados y de coordinar la formación dentro de la red.