lunes, 17 de octubre de 2016

La sedación en la agonía es un imperativo ético y clínico - DiarioMedico.com

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DECISIONES ÉTICAS AL FINAL DE LA VIDA

La sedación en la agonía es un imperativo ético y clínico

Expertos apuntan que sedar al paciente terminal cuando está indicado no significa que se está favoreciendo su muerte. La alimentación e hidratación debería adecuarse a las fases de la enfermedad.
Diego Carrasco | diego.carrasco@diariomedico.com   |  17/10/2016 00:00
 
 

Marcos Gómez Sancho, Álvaro Gándara, Jacinto Bátiz y Juan José Rodríguez Sendín
Los expertos en Cuidados Paliativos Marcos Gómez Sancho, Álvaro Gándara y Jacinto Bátiz, flanquean al presidente de la OMC, Juan José Rodríguez Sendín, en la jornada celebrada la semana pasada. (OMC)
La sedación en la agonía es un tipo de sedación que se aplica cuando el paciente tiene un pronóstico clínico de horas o de días y suele estar acompañado de síntomas que producen un gran sufrimiento. En estos casos la sedación en una obligación ética y clínica siempre que esté indicada. Esta ha sido una de las conclusiones a las que llegaron los expertos en Cuidados Paliativos que participaron en la Jornada decisiones éticas al final de la vida, organizada por la Organización Médica Colegial (OMC) y celebrada en Madrid la semana pasada.
Jacinto Bátiz, jefe de Área de Cuidados Paliativos del Hospital San Juan de Dios de Santurce (Vizcaya), comentó que si la "sedación está indicada y el médico se negara a realizarla, el enfermo sí la podría exigir como un derecho". En su opinión, esto es lo que debería garantizar una ley, "no que el médico esté obligado a practicarla ante la petición de un paciente, pese a no estar indicada".
Coincide con esta opinión Marcos Gómez Sancho, ex presidente de la Comisión Central de Deontología de la OMC, quien añadió que "no aplicar la sedación paliativa a las personas que sufren innecesariamente sus últimos días de vida puede ser una negligencia muy grave". Gómez Sancho volvió a recordar que hay mucha gente que confunde la sedación con la eutanasia. "La intención en la primera es aliviar el sufrimiento del enfermo que padece síntomas refractarios, mientras que en la eutanasia el fin es acabar con el que sufre". En este sentido, añadió que la diferencia entre una y otra es "una línea muy delgada, pero nítida". A veces, se puede correr el riesgo de que algún facultativo se salte esa raya y realice una "eutanasia disfrazada de sedación".
Álvaro Gándara, coordinador de la Unidad de Cuidados Paliativos del Hospital Fundación Jiménez Díaz, de Madrid, señaló que cualquier profesional que atiende a pacientes en situación de final de la vida debería saber "manejar la sedación en la agonía". También comparte el parecer de Bátiz y Gómez Sancho, al resaltar que "el médico que no aplique la sedación paliativa en la agonía comete una grave falta deontológica".
¿La sedación es un recurso terapéutico neutro? Bátiz comentó que lo que puede hacerla éticamente aceptable o reprobable es el fin que busca y las circunstancias en las que se aplica. "La sedación en la agonía representa el último recurso aplicable al enfermo para hacer frente a sus síntomas biológicos, emocionales o existenciales, cuando otros recursos terapéuticos hayan demostrado su ineficacia".
Diferenciar los casos
Para despejar las dudas que presenta la sedación paliativa desde un punto de vista ético y legal, Gómez Sancho explicó que el grupo de trabajo sobre Atención médica al final de la vida, formado por profesionales de la OMC y la Secpal, editó una guía que define claramente cómo, cuándo y a quién se debe aplicar la sedación paliativa. Dicho documento contiene definiciones y conceptos que permiten diferenciar tanto unas situaciones de otras como las conductas.
El ex presidente de la Comisión Central de Deontología de la OMC volvió a reivindicar más recursos para los cuidados paliativos. "Actualmente los recursos en España están igual que hace 15 años, y en varias comunidades autónomas, incluso peor", enfatizó.
Otra cuestión que se planteó en la mesa redonda fue el de la regulación. Bátiz señaló que son siete las comunidades autónomas que tienen leyes de derechos y garantías de las personas al final de la vida. En todas ellas se "recoge la sedación como una estrategia terapéutica en la atención paliativa y cuando esté indicada. En ningún caso se garantiza el derecho a la sedación a la carta, como ocurre en Francia".
Por su parte, Gómez Sancho sí considera necesaria "una ley estatal básica para que todos los ciudadanos puedan ejercer ese derecho a recibir una adecuada asistencia sanitaria al final de su vida"; y que eso no dependa del lugar donde se vive.
En definitiva, cuando el médico seda al paciente terminal y lo hace con un criterio clínico y ético, no está provocando su muerte, concluyeron los expertos.