lunes, 20 de marzo de 2017

El Colegio de Segovia cierra el 'caso Lalanda' sin sanción - DiarioMedico.com

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TRAS UNA MEDIACIÓN

El Colegio de Segovia cierra el 'caso Lalanda' sin sanción

El Colegio de Segovia ha archivado el expediente disciplinario contra Mónica Lalanda, médico de Urgencias y miembro de su Comisión Deontológica, que se ha resuelto sin ningún tipo de sanción, según ha explicado la afectada.
Nuria Monsó. Madrid   |  20/03/2017 16:59
 
 

Mónica Lalanda, médico e ilustradora
Mónica Lalanda, médico e ilustradora (DM)
El Colegio de Segovia ha archivado el expediente disciplinario que abrió en enero contra Mónica Lalanda, médico de Urgencias y miembro de su Comisión Deontológica, sin ningún tipo de sanción para la profesional, según ha anunciado la afectada.
El detonante de la sanción fue una entrada publicada en su blog en agosto, en la que anunciaba su renuncia voluntaria a su contrato de guardias en un servicio de Urgencias y denunciaba las condiciones laborales y profesionales de ese servicio.
El colegio le había abierto el expediente después de que el jefe del Servicio de Urgencias del Hospital de Segovia, donde trabajaba Lalanda, hubiese pedido amparo a la institución por algunas afirmaciones de dicho escrito, que podían constituir una vulneración del Código de Ética y Deontología Médica, concretamente contra los artículos 37.3 y el 38.3, referidos a evitar las críticas despectivas contra las actuaciones de otros médicos y que las discrepancias entre profesionales se hagan públicas.
Según ha explicado Lalanda a DM, tras una mediación externa propiciada por Juan José Rodríguez Sendín, expresidente de la Organización Médica Colegial (OMC) hace cinco semanas, el caso se ha resuelto "sin ningún tipo de sanción y sin que me exija hacer ningún tipo de disculpa pública". Asimismo, podrá reincorporarse de nuevo a la Comisión Deontológica del colegio segoviano, de la que había sido apartada cautelarmente.
Críticas en redes sociales
La entrada objeto de polémica, titulada Querida explotación laboral: te dejo, no cuentes ya conmigo, dice literalmente que "he renunciado a la explotación laboral sangrante y despiadada; a turnos de 24 horas sin derecho a descanso, que ponen en peligro mi salud y, sobre todo, la seguridad de mis pacientes". Y añade: "He renunciado al pisoteo de un jefe que, como tantos otros, maneja su servicio como si fuera su cortijo. Un jefe que no lidera, tiraniza (...). He renunciado al maltrato y la indignidad, el agotamiento, la estupidez, el despotismo, el abuso, la mala organización, la falta de planes a medio y largo plazo, la carencia absoluta de solidaridad y profesionalidad a la que nos somete a sus trabajadores el SNS".
La Deontológica colegial consideró inicialmente que la carta abierta vertía "acusaciones contra el servicio de Urgencias y sus miembros", particularmente contra el jefe del servicio y por ello estudió la posibilidad de imponerle una falta grave, que según los estatutos podrían haber acarreado la suspensión del ejercicio profesional "por tiempo inferior a un año".
Lalanda defendió desde el principio que su entrada no incluía insulto alguno, ni menciones explícitas al hospital o a su antiguo superior: "Es un mero canto a la dignidad profesional, una abstracción de la precariedad laboral existente en muchos servicios, basada, sí, en mi situación particular, pero de la que no se dan detalles", explicó a DM.
Hay que tener en cuenta que dicha carta abierta tuvo un gran impacto en las redes sociales (Lalanda tiene más de 10.000 seguidores en Twitter) e incluso en medios de comunicación nacional, y la misiva fue replicada a principios de septiembre por medicosypacientes, la publicación oficial de la OMC. Lalanda ha recibido desde entonces miles de mensajes de apoyo, entre ellos de los presidentes de los colegios de médicos de Madrid y Barcelona, Miguel Ángel Sánchez Chillón y Jaume Padrós. 
Por su parte, el colegio siempre ha defendido que el expediente fue abierto por lo que la Deontológica había interpretado como una posible vulneración de la reputación personal y profesional de sus antiguos compañeros de Urgencias, y no un intento de coartar su libertad de expresión por denunciar la precariedad laboral y el deterioro asistencial.