martes, 8 de noviembre de 2016

Investigadores reunidos en el Hospital Clínico San Carlos piden mayor estabilidad profesional en Madrid

Investigadores reunidos en el Hospital Clínico San Carlos piden mayor estabilidad profesional en Madrid
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La Comunidad de Madrid dispone de 8 institutos de Investigación Sanitaria (IIS), 12 centros de Investigación Biomédica, 14 universidades y 5 parques tecnológicos; pero aún no ha logrado definir un modelo adecuado para que sus recursos humanos altamente especializados puedan desarrollar una carrera profesionalmente estable.
Este lunes, 7 de noviembre, el sindicato Comisiones Obreras (CCOO) celebró una jornada denominada “Presente y futuro de la investigación biosanitaria en la Comunidad de Madrid”. Durante la misma, desarrollada en el auditorio del Hospital Clínico San Carlos, responsables políticos, representantes de la Administración autonómica e investigadores biosanitarios se reunieron para debatir sobre las razones que impiden que la región tenga una asignación presupuestaria específica para investigación, aspecto que permitiría desarrollar una carrera profesional dentro de un marco laboral estable.
El director del Instituto de Investigación Sanitaria (IIS) del Hospital Doce de Octubre de Madrid, Joaquín Arenas Barbero, apeló a la revista Nature cuando afirmó en el pasado número del mes de octubre que los jóvenes investigadores no deberían encontrar nunca barreras en su despegue profesional. Seguidamente, explicó que todos los institutos, como el suyo, parten del real decreto 339/2014, siendo resultado de la evolución natural de los hospitales universitarios de alta complejidad. Concretamente, su IIS está estrechamente ligado a las principales universidades de Madrid: Complutense, Autónoma y Universidad Europea. Más recientemente, y durante el pasado mes de junio, según precisó Arenas, el RDL 279/2016introdujo cambios en los requisitos existentes, con nuevos y más estrictos criterios de evaluación para la comisión competente en esta materia. Tras describir el organigrama del Instituto, el ponente afirmó que la parte investigadora en Biomedicina está incluida en el consejo rector y que existe un comité científico externo siempre de guardia. Como otros datos añadió que su IIS cuenta con de 1.100 colaboradores distribuidos en 47 grupos de trabajo desarrolladores de proyectos. Su colaboración abarca 60 ensayos clínicos en Fase III y 20 en Fase IV, junto a 59 estudios observacionales. Su presupuesto actual es de 9,5 millones de euros y dispone de un plan estratégico 2014-2018 para potenciar su capacidad trasnacional. Así mismo incluye un programa de excelencia profesional, mediante contratos tipo Río Ortega, Juan Rodés y de Intensificación, siendo estos últimos los que liberan a los investigadores de las tareas asistenciales. En un plano más general, Arenas también reconoció que existe más masa críticanúmero de investigadores en Cataluña que en Madrid.
Por su parte, el investigador del Instituto de Genética Médica y Molecular de IdiPAZ (Hospital Universitario La Paz), Ángel Campos Battos, estimó que la administración de la CAM hace oídos sordos a las reclamaciones del colectivo profesional. Fundamentalmente, los investigadores piden ser integrados en el SNS y no sólo ser contratados por las fundaciones que hacen investigación, realidad que genera demasiada precariedad en su opinión. El también investigador del Grupo de Investigación en Evaluación y Transferencia científica del Centro de Ciencias Humanas y Sociales del CSIC, Jesús Rey Rocha, realizó una ponencia sobre el Programa Miguel Servet. El 24% de sus contratos durante el periodo 2010-2014 se desarrollaron en la Comunidad de Madrid, cuatro puntos por debajo que en el periodo anterior (2006-2010). Según Campos Battos, el Miguel Servet es un programa muy eficaz a la hora de incorporar talento a los institutos. Solo en 2015 se cosechó una tasa de 18,5 artículos publicados por cada investigador del programa en revistas científicas internacionales del máximo prestigio. En cuanto a los salarios dentro del programa, el experto precisó que están cubiertos en un 25-50% por cada centro investigador, corriendo a cargo del Instituto de Salud Carlos III (ISCiii) el resto de su cuantía. Esto supone que para los centros suele costar 60.000 euros por cada investigador que incorporan a durante periodos de seis años. En esta contabilidad también importan, según afinó el ponente los costes indirectos y el concepto "mochila".
Durante su turno, el investigador del IIS de Hospital Universitario La Paz y presidente de la Asociación Nacional de Investigadores Hospitalarios, Juan Ángel Fresno Vara, compartió la definición de la profesión de investigador que hace la OCDE, extraída del Manual Frascati: Entendiendo esta figura "como un especialista involucrado en la concepción o creación de nuevos conocimientos, productos, procesos, métodos y sistemas, se haga cargo o no de la gestión de dichos proyectos”.También evocó Fresno Vara el legado del investigador Luis Álvarez, recientemente fallecido, cristalizado en sus resultados sobre la enfermedad colestásica. En otro estilo, sin embargo, estimó que hay contratos en situación de fraude de ley. En su opinión, la contratación por parte de las fundaciones no está resuelta y genera precariedad laboral en contra de lo que dictamina una normativa europea: la Carta Europea del Investigador y al Código de conducta para la contratación de investigadores. Como ejemplo de agravios puso el hecho de que los investigadores no tienen plaza de aparcamiento en el hospital La Paz, por no formar parte de su plantilla asistencial.
Avanzando en la jornada, el investigador del servicio de Genética del IIS de Hospital Universitario Ramón y Cajal, Francisco J del Castillo Fernández del Pino, puso como ejemplo la enfermedad rara hidradentitis supurativa familiar (HSF), que afecta a Dermatología, Reumatología, Genética y Cirugía Plástica y obliga a sucesivas entradas y salidas de los pacientes en el SNS. Resumiendo que es una enfermedad que estaría totalmente desatendida, si no hubiera institutos de investigación en Madrid.
Finalmente, la investigadora del ISS del Hospital Puerta de Hierro de Majadahonda (Madrid), Raquel Castejón Díaz, resumió el malestar de la mayoría de los presentes, teniendo que recordar que la actividad de investigador es una profesión y como tal debe tener la necesaria estabilidad, económica y organizativa.

Pie de foto: Francisco J del Castillo Díaz (IIS Hospital Unvwersitario Ramón y Cajal), Jesús Rey Rocha (Centro de Ciencias Humanas y Sociales del CSIC), Raquel Castejón (IIS Hospital Puerta de Hierro de Madrid) y Juan Ángel Fresno Vara (IIS Hospital Universitario La Paz)