lunes, 28 de noviembre de 2016

La libertad, el principal incentivo del autónomo - DiarioMedico.com

SANIDAD PRIVADA

La libertad, el principal incentivo del autónomo

Médicos por cuenta propia dicen que su trabajo les permite ofrecer una atención personalizada. Inconvenientes: inseguridad en el futuro y la soledad para tomar decisiones clínicas difíciles.
Nuria Monsó. Madrid | nuria.monso@unidadeditorial.es   |  28/11/2016 00:00
 
 
"Yo soy mi propio jefe". Así se resumiría el principal incentivo del médico que trabaja por su cuenta en la sanidad privada. Diario Médico ha contactado con varios profesionales para que cuenten cómo es trabajar como autónomo; detallan quebraderos de cabeza e inseguridad al depender del volumen de trabajo, soledad a la hora de tomar decisiones y menos tiempo para la familia, pero la satisfacción personal y profesional de un proyecto propio y un trato más cercano al paciente lo compensa.
La mayoría de los entrevistados dieron el salto a la sanidad privada por cuenta propia desde la pública y compatibilizaron ambas durante un tiempo. "El motivo fue la insatisfacción en mi desarrollo profesional, aunque también pesó el aspecto económico. Con cuatro hijos, y a pesar de realizar bastantes guardias, la remuneración en el hospital público era un poco ajustada", reconoce José Vicente Ferrer, especialista es Cirugía General y Digestiva, con la subespecialidad de Cirugía Bariátrica y Metabólica, que lleva 13 años trabajando por su cuenta.
Primeros pasos
Otro médico de Valencia, el traumatólogo Jerónimo Villamón, también comenzó en el sector privado para complementar su sueldo y desarrollarse como especialista "desde el terreno de lo personal, estando sujeto al sentido por supuesto común y a la ética , pero sin un jefe al uso que me limitara". Al inicio, sus mayores dificultades fueron económicas y de organización, ya que tuvo que empezar a pagar la cuota de autónomos, contratar a una secretaria, etc.
Hace casi 30 años las circunstancias abocaron a Teresa González, ginecóloga en Vigo, a trabajar por cuenta propia: "Hice la especialidad en Madrid y, al llegar a Vigo, en el año 1987, no había plazas en el sistema público, así que decidí abrir la consulta pidiendo el paro capitalizado. Tuve un enorme éxito, imprevisto totalmente, debido a que en Vigo no había ninguna mujer con consulta privada".
Ana Fernández, también ginecóloga en Zaragoza, afirma que comenzó por casualidad: "Una compañera me pidió que le cubriera una baja y pasara su consulta. A partir de ahí me llamaron compañías para trabajar en sus centros".
"Al inicio fue una apuesta familiar para complementar la actividad del Hospital Universitario Central de Asturias. Gestionar el proyecto y dotarlo de las características que creo que debe tener una clínica médico-quirúrgica me fue enganchando hasta convertirse en una pasión", reconoce Santiago Llorente, especialista en Cirugía Oral y Maxilofacial y hoy director médico de su propio centro en Oviedo.
Juan Ignacio Zorita, médico general de Salamanca, explica que en su caso, "cuando acabé la carrera de Medicina comencé a ayudar a mi padre y luego heredé su consulta privada".
Manuel Villanueva, traumatólogo de Madrid, cuenta que, con el comienzo de la crisis y ante el aumento de la presión asistencial, la lista de espera, etc., hace tres años pidió una excedencia en el Hospital Gregorio Marañón de Madrid y abrió su consulta privada "con el fin de conseguir un trato más personalizado y gratificante con los pacientes".
Libertad
En general, estos profesionales se muestran satisfechos con el paso que han dado y su autonomía para gestionar sus servicios, aunque también mencionan cierta incertidumbre en su futuro. Así lo describe Montaña Román García, que tiene una consulta de Geriatría y densiometría ósea en Cáceres: "Como ventajas, soy mi propio responsable máximo y organizo mi proceder profesional a mi manera y con mis propios medios. En el lado opuesto, la sensación de inseguridad es lo que más te pesa, pero al final compensa".
Llorente apunta que el trabajo por cuenta propia permite "diseñar un proyecto a medida, en el que impregnar de tu propia filosofía cada una de las parcelas, desde la atención al paciente, como pilar básico, a la tecnología, equipamiento o imagen corporativa".
"Me siento libre de proponer a mis pacientes lo que considero más apropiado, sin verme condicionado por jefes, ni gerentes, ni instituciones ni laboratorios. Y puedo organizarme como considero más oportuno", defiende Juan Francisco Artaloytia, psiquiatra, que critica que "ni la sanidad pública ni las aseguradoras entienden la cantidad de tiempo que se requiere para prestar una atención de calidad en salud mental". Por otro lado, recibe a los enfermos "en primera persona, sin institución pública ni privada que me respalde y para funcionar así, uno ha de sentirse lo suficientemente seguro". Y también recuerda la conocida broma de que el trabajador autónomo nunca se pone enfermo porque del trabajo diario depende su negocio.
A la hora de hacer balance, González lo tiene claro: tiene autonomía para organizar su actividad, tiempo de trabajo, vacaciones, etc. La soledad es el principal inconveniente, sobre todo a la hora de tomar decisiones. También destaca que "cuando no trabajas, no ingresas", aunque por otro lado "se gana más con menos horas de trabajo".
Gestores
"No tienes que dar explicaciones a nadie y vas un poco más a tu aire. La relación con el paciente es muy buena, ya que te eligen ellos y te llevas muchas satisfacciones. Son muchas horas, más que en lo público, pero si te organizas da tiempo a todo", defiende Zorita. "La desventaja es la inseguridad, en especial cuando vas cumpliendo años; a veces piensas que en lo público tendrías ya tu sueldo asegurado. No obstante, merece mucho la pena", añade.
Más crítico, Jesús Rodríguez, pediatra en Bilbao, destaca que su trabajo le permite ejercer "con identidad propia y con libertad, lo que ha hecho que haya disfrutado enormemente de mi profesión y no me haya quemado". Pero cree que la práctica médica se está devaluando: "Cada vez hay más gestores a los que les parece mejor que el mismo número de médicos vean el doble o triple de pacientes en el mismo tiempo. A su vez, se nutren de estadillos que hacen llenar a los médicos y, ya se sabe, minuto que dedicas al ordenador o a rellenar papeles, minuto que quitas a mirar al paciente a la cara y escucharle. Además, la medicina por teléfono y por Internet, salvo casos puntuales, en vez de un avance es un retroceso. Se corre el riesgo de llegar a la máquina dispensadora de medicamentos".
Ferrer reconoce que "no siempre sale a cuenta, y es más exigente y competitivo. No tienes la seguridad de un trabajo público. Muchas veces tienes la sensación de estar un poco solo, pero cada vez la medicina privada está más desarrollada en España, y siempre hay buenos profesionales para ayudarte a tomar decisiones complejas".
Fernández tiene la opinión más positiva: "Son todo ventajas: gestión de horarios, nadie me dice lo que tengo que hacer en el ámbito profesional, ni aguantar críticas del trabajo. El único que te puede criticar si algo sale mal es el paciente, de ahí que el mayor inconveniente sea que toda la responsabilidad recae sobre ti; pero no cambiaría por nada mi estado actual".
Opción laboral
¿Ser autónomo es una opción hoy en día para el médico joven con ganas de ejercer pero sin oportunidades laborales? Alberto Marcos, responsable técnico de la vocalía de seguro libre del Colegio de Barcelona, dice que, para empezar, "lo normal es acudir a las aseguradoras en busca de pacientes, pero en nuestra provincia los cuadros médicos en general están cerrados, así que es difícil entrar; en zonas periféricas es más fácil. A esto se une la inversión económica inicial que hay que hacer, que en especialidades con más necesidades de tecnología diagnóstica o quirúrgica es más alta. Es más fácil encontrar trabajo como empleado".
Villanueva señala que él conoce a varios médicos que empezaron en el ámbito privado y les va bien, pero opina que, a menos que no les quede más remedio, es mejor empezar por la sanidad pública; "por su importancia y porque es un lugar donde nos hemos formado todos y te permite curtirte, pero les aconsejaría que poco a poco se fueran metiendo en el mundo privado para aprender otras cosas. En ese sentido, creo que yo he empezado tarde".

En este artículo han colaborado E.Mezquita, M. R. Lagoa, C. Díaz, A. Segalás, M. Curto y C. Serrano.