lunes, 7 de noviembre de 2016

La difusión de imágenes clínicas de los pacientes debe salvaguardar su intimidad - DiarioMedico.com

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I CONGRESO DE MEDICINA DIGITAL

La difusión de imágenes clínicas de los pacientes debe salvaguardar su intimidad

El Colegio de Madrid celebra una jornada sobre el uso de redes sociales en la atención sanitaria. Mejor difundir fotos por mensajería instantánea bajo secreto profesional que por redes sociales.
N. Monsó | nuria.monso@unidadeditorial.es   |  07/11/2016 00:00
 
 

Las nuevas tecnologías han generado espacios abiertos de debate e intercambio de información inmediato entre sanitarios, pero también han derivado en que se descuiden principios como salvaguardar la privacidad de los pacientes. El Colegio de Madrid celebró el pasado fin de semana el I Congreso de Medicina Digital, en el que una de las mesas ha abordado la difusión de los datos de los enfermos en el entorno digital y los fallos más frecuentes.
Julio Marcotegui, residente en Anestesia en Hospital Clínico San Carlos de Madrid y uno de los ponentes, apunta que "la situación más delicada se produce cuando se comparten imágenes de los pacientes", ya que pueden contener elementos de identificación como el nombre, rasgos físicos muy concretos o marcas como tatuajes.
Además, "siempre hay que pedir permiso al enfermo para hacerle la fotografía, explicándole exactamente para qué queremos utilizarla y dónde la vamos a compartir y con quién". 
Según Marcotegui, éticamente sólo hay dos fines legítimos para la difusión de esta información: consultar alguna duda de carácter clínico y utilizarla para una actividad docente. "A veces erróneamente se comparte por morbo o por intereses personales, para presumir del tipo de casos que uno trata".
Dónde compartir
Hay que tener en cuenta también en qué entorno se comparte esta información, porque no es lo mismo hacerlo mediante una aplicación para móvil de mensajería instantánea a un compañero en concreto que utilizar una red social. 
"En el primer caso, se entiende que es igual que si vas al despacho y comentas un caso: ambos estáis comprometidos por el secreto profesional. En la redes sociales es más peliagudo, porque en principio, salvo quizás en grupos cerrados, cualquiera puede verlas, incluso no profesionales", explica.
En las aplicaciones de mensajería, "lo importante es que la herramienta sea segura, aunque siempre te arriesgas a que alguien que no es el destinatario vea las imágenes de ese móvil". Medidas de seguridad como el cifrado de mensajes y el no almacenamiento de archivos están en las condiciones de servicio de las herramientas. Según Marcotegui, las últimas versiones de Whatsapp, Telegram y iMessage serían seguras, mientras que Facebook Messenger tiene más defectos.
En las redes sociales, lo recomendable es dar el menor número de detalles, incluso si sólo se comparte un caso clínico sin fotos: "El problema es que con sólo tu información de perfil, donde es habitual poner el centro de trabajo, alguien podría acotar a qué paciente te refieres."
En el debate también intervino Juan González, CEO de InsightMedi, una red social con 22.000 usuarios que permite compartir imágenes para consultar dudas y plantear actividades formativas garantizando la intimidad de los enfermos: "Una aplicación como WhatsApp tiene la ventaja de que su uso es inmediato, pero favorece que se descuide la privacidad. Nosotros incluimos una herramienta para editar fotos y un equipo de profesionales modera las imágenes para asegurarse de que cumplen los criterios antes de incorporarlas a la plataforma".

Dudas en el día a día del profesional

Borja Castejón, vocal MIR del Colegio de Madrid, indica que en futuras ediciones quieren "profundizar en temas como los límites a la libertad de expresión de los profesionales en redes sociales, la utilidad de la telemedicina y la prescripción de aplicaciones móviles para los pacientes".
La intención de los organizadores es abordar problemas del día a día y situaciones "que no siempre tienen una respuesta fácil; por ejemplo, cómo actuar ante una divergencia profesional en redes sociales", dice Miguel Galán, estudiante de Medicina de la Universidad Autónoma de Madrid.