lunes, 21 de noviembre de 2016

La falta de espacio humanitario en Siria cambia la práctica clínica - DiarioMedico.com

ESTRUCTURAS MÉDICAS CONVERTIDAS EN OBJETIVO MILITAR

La falta de espacio humanitario en Siria cambia la práctica clínica

MSF analiza en un informe cómo la violencia frente a estructuras sanitarias sirias ha limitado el acceso de la población a la asistencia y cómo paliar la falta de recursos y profesionales.
Isabel Gallardo Ponce. Madrid | igallardo@diariomedico.com   |  21/11/2016 00:00
 
 
1 de 4
Flecha Ver Siguiente
Hospital Al Salamah
El Hospital Al Salamah, en Azaz, reabrió en junio sólo para casos urgentes y cirugías. Se estima que hay más de 100.000 personas atrapadas entre la línea del frente y la frontera con Turquía. (Mahmoud Abdel-rahman/MSF)
  • Hospital Al Salamah
  • Daños en el Hospital Al Daqaq
  • El Hospital Al Salamah
  • El Hospital Al Salamah
Casi seis años de guerra han traído consigo cambios en la práctica clínica de la medicinaque se realiza en Siria. Médicos Sin Fronteras (MSF) analiza en el informe Cambios en la práctica médica en Siria. Dilemas y adaptaciones en las estructuras médicas continuamente amenazadas por los ataques cómo mejorar la calidad y el acceso asistencial en un momento en el que las estructuras médicas se han convertido en un objetivo militar y en el que los recursos son mínimos y los profesionales escasos. En 2016 más de 81 estructuras médicas han sido dañadas o destruidas en los distritos de Azaz y Alepo, y algunas repetidamente. En 2015 se produjeron 94 ataques a instalaciones apoyadas por MSF en las que murieron 81 sanitarios.
"Estamos acostumbrados a trabajar en emergencias, pero la situación de Siria tiene el factor agravante de que las estructuras de salud han sido atacadas regularmente. No hay un espacio humanitario donde organizar los servicios, el suministro o que cuente con el personal adecuado", ha dicho a DM Jean François Saint-Sauveur, director médico de MSF. Los cambios son consecuencia de un contexto atípico y de la evolución del conflicto. "Los sirios no estaban acostumbrados a tratar heridas de guerra y han tenido que aprender cirugías y protocolos", ha añadido Mercé Rocaspana Moncayo, asesora médica de operaciones de MSF.
  • 81 estructuras médicas atacadas en Azaz y Alepo en 2016
La atención prioriza a los heridos y las patologías crónicas o estándar han quedado en el olvido ya que no hay ni fármacos ni medios para su control. "La esperanza de vida antes de la guerra era de 76 años, pero hay estimaciones de organismos internacionales de que ha podido reducirse unos 20 años", ha dicho Rocaspana.
Mientras el conflicto persiste, la pobreza crece y la salud de la población empeora. Además del aumento de los casos traumatológicos, los brotes de sarampión son habituales y la polio ha reaparecido. Los programas nacionales de tuberculosis y leishmaniosis ya no funcionan y el uso de armas químicas ha supuesto aún más retos para los sanitarios, además de un riesgo personal.
El conflicto ha cambiado la visión de los pacientes sobre las estructuras sanitarias y los facultativos, ha reducido la capacidad asistencial y ha alterado el abordaje. El miedo hace que los pacientes no busquen atención, lo que hace que "su estado de salud se agrave", ha añadido Saint-Sauveur. En el caso de que lleguen al centro sanitario, muchas veces no hay camas para atenderlos, se dan altas anticipadas y parte de la asistencia se ha trasladado a pequeñas estructuras bajo tierra o a búnkers. Estos albergan maternidades o unidades de intensivos, y algunos médicos han habilitado casas particulares para realizar postoperatorios, seguimientos, evitar el riesgo asociado a los centros sanitarios y liberar camas para procesos agudos.
  • 1.500 niños necesitan atención médica especializada
"Las consultas externas se han convertido en unidades de emergencia. La sobrecarga asistencial provoca que no se haga un triaje; se hace lo que se puede", ha lamentado Saint-Sauveur. En el caso de patologías más graves no hay profesionales formados para atenderlas. Según Rocaspana, no hay capacidad diagnóstica o de referir al especialista y no se realizan revisiones del aparataje. "La calidad se ha ido perdiendo: faltan profesionales senior, formación, especialización y materiales". De hecho, 1.500 niños necesitan atención especializada no disponible en la zona asediada de Alepo.
La falta de recursos ha hecho necesario aplicar protocolos sencillos, algo en lo que MSF ha jugado un papel clave para ayudar a gestionar patologías como la desnutrición o "la malnutrición en niños alimentados con leche artificial. La sociedad tenía una baja aceptación de la lactancia materna y han tenido que adaptarse". Asimismo, la falta de profesionales provoca que se delegue en personal no preparado las decisiones médicas. "Matronas y médicos deciden si hay que realizar una cesárea y son los enfermeros quieres administran las anestesias", ha informado Rocaspana.
Telemedicina
La telemedicina es otra opción para asesorar a los profesionales en Siria en la resolución de casos clínicos. MSF cuenta con una plataforma en la que los facultativos pueden introducir información, vídeos y fotografías sobre el paciente, al que sólo se conoce por un código. "En menos de 24 horas se asigna a un especialista y si acepta el caso tiene otras 24 horas para responder. La mayoría de las veces la primera respuesta es una lista de preguntas para conocer más datos. Es muy útil sobre todo en dermatología, pero también ayuda en manejo pediátrico y en algunos casos quirúrgicos para obtener opiniones sobre segundas intervenciones", ha explicado Rocaspana. El problema es que muchas veces la solución no es viable. "Sin embargo, también sirve para reafirmar al profesional de que ha hecho todo lo que estaba a su alcance y que no se sientan tan solos". Algunos casos de emergencia vital se pueden referir a Turquía, pero si "no los aceptan se quedan en Siria sin tratamiento".
"Nos hemos visto forzados a trabajar en condiciones casi imposibles, donde tenemos un personal que intenta hacerlo lo mejor que puede pero estamos lejos de proveer una asistencia adecuada o aceptable", ha concluido Saint-Sauveur.