jueves, 17 de noviembre de 2016

La financiación es clave, pero hay otros factores para mejorar el SNS - DiarioMedico.com

DECLARACIÓN DE COMITÉS DE BIOÉTICA AUTONÓMICOS

La financiación es clave, pero hay otros factores para mejorar el SNS

Representantes de los comités de bioética autonómicos han elaborado una declaración pionera sobre la ética y responsabilidad en la sostenibilidad del SNS. Consideran que la financiación es importante, pero existen otros factores clave para optimizar la sanidad pública.
Diego Carrasco. Madrid   |  16/11/2016 13:26
 
 
Representantes de los Comités de Bioética autonómicos y del Comité de Bioética de España, reunidos este miércoles en Zaragoza, han hecho pública una declaración sobre la responsabilidad y la ética en la sostenibilidad del Sistema Nacional de Salud (SNS). La declaración, pionera y consensuada por la mayoría de los comités autonómicos, considera que la financiación es necesaria pero existen otros importantes factores para tener un buen SNS, ya que se necesita de la responsabilidad de todos los agentes implicados en su desarrollo; esto es, los profesionales sanitariospolíticos, gestores, ciudadanos, pacientes, industria farmacéutica y tecnologías sanitarias junto con los medios de comunicación y publicidad.
La sostenibilidad de un sistema público de protección de la salud no constituye un mero compromiso ético de nuestra sociedad sino una auténtica exigencia jurídica como se recoge en el artículo 43 de la Constitución. Y es que los representantes autonómicos de los comités de bioética apuntan que la realidad muestra con cierta frecuencia cambios de planes y de gestores sanitarios, a menudo por razones ajenas al interés general, que impiden la continuidad de los proyectos y su evaluación, con las subsiguientes consecuencias negativas en la justicia y la eficiencia del sistema sanitario que, en definitiva, contribuyen a poner en peligro su futuro.
La declaración recuerda a los profesionales sanitarios que la prescripción de medicamentos es el paradigma en la toma de decisiones con repercusiones económicas, pero hay otras actuaciones con un impacto considerable en la gestión de los recursos y en la productividad, como la prescripción de bajas laborales, la indicación de pruebas complementarias, las derivaciones entre especialistas o los ingresos y estancias hospitalarias. Estas actuaciones deben guiarse por una adecuada gestión del tiempo y el establecimiento de criterios para la asignación de recursos basados en la beneficencia y la equidad.
La judicialización de los errores profesionales está generando una tendencia a la medicina defensiva, que se traduce en un incremento de costes sanitarios que no benefician al paciente y lastran el sistema sanitario. Es necesario introducir reformas legales semejantes a las de otros países para gestionar la seguridad del paciente, que está estrechamente vinculada a valores y principios bioéticos.
La puesta en funcionamiento y el refuerzo de los sistemas de detección, evaluación y corrección de los errores y daños, así como la adopción de fórmulas de resolución de conflictos que eviten la judicialización de la relación sanitario-paciente promovería un clima de confianza en la relación clínica, que es un pilar importante de la sostenibilidad del SNS.
Respecto a ciudadanos y pacientes, la declaración apunta que los usuarios deberían tener más información de las alternativas en la inversión y desinversión dentro del SNS, así como un mayor protagonismo y participación en los organismos donde se realiza la toma de decisiones.
Conviene introducir la reflexión acerca del coste-oportunidad y promover la formación de ciudadanos y pacientes en el uso adecuado de unos recursos que, aun en tiempos de bonanza económica, siempre serán limitados.
Los medios de comunicación también comparten responsabilidad a la hora de contribuir al adecuado funcionamiento del SNS como servicio público. Estos medios, sobre todo con las nuevas tecnologías, ejercen una influencia incuestionable en los estilos de vida de la población y en la socialización de la información científica. El rigor en la información constituye una garantía esencial en el cuidado de la salud.