lunes, 7 de noviembre de 2016

Un vigilante de la salud que cruzará el Atlántico - DiarioMedico.com

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RETO PELAYO VIDA TRASATLÁNTICA 2016

Un vigilante de la salud que cruzará el Atlántico

Alberto Francés, de Quirónsalud, es el médico encargado de velar por la salud de las tripulantes del 'Reto Pelayo'.
Carmen Cáceres | dmredaccion@diariomedico.com   |  07/11/2016 00:00
 
 

Alberto Francés
Alberto Francés, de QuirónSalud, y el resto de tripulantes del Reto Pelayo Vida Trasatlántica 2016. (DM)
Quirónsalud es el servicio médico oficial del Reto Pelayo Vida Trasatlántica 2016, una expedición en la que cinco mujeres que han superado el cáncer -sobre todo de mama- cruzarán el océano Atlántico tripulando un velero. El viaje partió del puerto de Valencia el 6 de noviembre rumbo a Málaga y a Tenerife para recalar en la isla caribeña de Martinica 14 días después.
Alberto Francés, cirujano ortopédico y traumatólogo de Quirónsalud, les acompañará y vigilará su salud durante el reto. "En este tipo de expediciones hay que llevar un médico porque son viajes de larga duración en un barco crucero regata que irá escorado y por encima de 10 nudos, en un ambiente donde hay olas y movimiento continuo. Usa un tipo de velas y de acastillaje exigente, y eso hace que la tripulación lleve un ritmo de trabajo fuerte, rápido y puedan aparecer más lesiones". Las habituales suelen ser de tipo traumatológico: contusiones, fracturas y heridas, todo debido a golpes o atrapamientos que se pueden producir con los cabos y las velas.
"El cáncer de mama deja huellas quirúrgicas e incluso metabólicas; por tanto, en algunos casos las tripulantes pueden necesitar una medicación o cuidado especial". Quirónsalud ha preparado varios botiquines en contenedores estancos que intentan cubrir todas las enfermedades comunes que puedan ocurrir. "Estaremos fuera del alcance de cualquier método de rescate o de socorro y llevamos medicación para lesiones oftalmológicas y traumatológicas, analgesia, antibioterapia e instrumental quirúrgico para pequeñas cirugías". En el ambiente marino hay que proteger bien el material sanitario.
En un recorrido de 4.000 millas hay un momento en que se sale fuera de los límites de rescate convencional incluso con aeronaves. Por eso, "ante un problema de salud de mayor calado, no tendríamos asistencia, más allá de la del propio barco o la que nos pudiera prestar eventualmente otro buque", asegura el traumatólogo, que realizará a las participantes un seguimiento médico diario, para ver que el estado de salud está siendo bueno a lo largo de la travesía. "La toma de constantes vitales incluye la tensión arterial, frecuencia cardiaca y saturación de oxígeno", añade. Para mantener una buena salud, Francés aconseja ir en buena condición física, llevar las revisiones personales bien hechas y cuidar la higiene dental para que no ocurra ninguna complicación.
Además, la alimentación se adaptará a la navegación: "En nuestro caso no tenemos tanta capacidad para alimentos refrigerados, ni podremos cocinar en el caso de imprevistos como mala mar o temporal". Por ello, han estudiado incluir suplementos alimenticios para que la tripulación esté al cien por cien en la travesía.
Preparación previa
Antes de partir se les ha efectuado un reconocimiento médico para conocer bien sus antecedentes y su estado de salud actual. "Tienen que estar en una condición física bastante buena para poder soportar este tipo de viaje, lo que supone que van a poder realizar fuerza con las extremidades superiores, estar de pie en un plano inclinado durante mucho tiempo y soportar ritmos de guardias continuos de manera que alterarán bastante el ciclo de sueño-vigilia".
Como se trata de un ejercicio anaeróbico moderado-alto que exige cierta fortaleza física, la tripulación se ha sometido antes del viaje a un entrenamiento técnico (para el aprendizaje de las técnicas náuticas), físico (de tipo aeróbico) y emocional. Quirónsalud ha preparado varios talleres sobre el trabajo en equipo porque "lo más importante en estos retos no es el individuo, sino el trabajo en comunidad. Hay que trabajar como una piña en un barco porque en el viaje estaremos todos cansados, pueden presentarse dificultades y hay que saber cuál es la función de cada uno, cómo nos podemos complementar y trabajar enérgicamente para obtener buenos resultados".
También se ha formado a las mujeres en reanimación cardiopulmonar y en primeros auxilios con objeto de implicarlas en la seguridad. "En la náutica es relevante el tema de la seguridad a bordo, que se comparte con toda la tripulación para que tomen conciencia de lo importante que es conocer algunas medidas básicas encaminadas a socorrer a una persona herida a bordo". La seguridad en el barco no sólo está basada en la seguridad médica, sino que entronca con aquellos elementos de seguridad en el barco como el uso de balsas salvavidas, radiobalizas, el canal 16, bandas de auxilio o maniobras de hombre al agua. Estos protocolos se deben conocer antes de embarcar.
Las participantes ya han realizado un entrenamiento real de navegación de altura, más de 48 horas seguidas y con un ritmo de turnos similar al que efectuarán en la travesía, para ver y probar cómo era la respuesta de sus cuerpos y cómo se adaptaban a este tipo de viajes.